Claudia López: 100 días de choques, retos, carácter y popularidad

Ha enfrentado varios desafíos y, pese a que algunas decisiones han generado polémica, ha sabido aprovechar su talante, el manejo político y el respaldo de los bogotanos.

Claudia López, alcaldesa de Bogotá. / Cortesía Alcaldía de Bogotá
Claudia López, alcaldesa de Bogotá. / Cortesía Alcaldía de Bogotá

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A la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, le llegó el primer corte de cuentas: 100 días al frente de la administración. Aunque es poco tiempo para balances, lo que ha enfrentado parece suficiente para notar lo que será su mandato: cambios sobre la marcha y años de decisiones difíciles (algunas impopulares), en las que no solo pondrá a prueba su carácter y capacidad política, sino la de mantener un activo que les faltó a los últimos alcaldes: la amplia popularidad. Ocho de cada 10 ciudadanos respaldan su gestión. 

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Y es que el arranque no ha sido fácil. Mientras las pasadas administraciones se pudieron dedicar a elaborar sus planes de desarrollo, para López ha sido un período convulsionado. Fuera de haber tenido que hacer lo mismo que sus antecesores, lo hizo en medio de choques y complejas coyunturas como  los rifirrafes con los exalcaldes Gustavo Petro o Enrique Peñalosa; las críticas de algunos de sus seguidores, que la señalan de incumplir promesas de campaña; el manejo de las manifestaciones (que la llevaron a repensar el protocolo de uso del Esmad), o la alerta amarilla por la mala calidad del aire, que reforzó la necesidad de restringir la circulación de camiones y la de imponer pico y placa extendido.  

Sin embargo, quizás la más compleja ha sido manejar la emergencia del COVID-19, que de paso ha servido para fortalecer su imagen, pues fue la primera en declarar la alerta amarilla en salud y haber puesto en marcha un simulacro de aislamiento (antesala de la actual cuarentena nacional). Hoy, tanto expertos como políticos coinciden en que esta emergencia le ha servido para demostrar su preparación y carácter, así como su talante político, aunque advierten que también será la que la obligue a repensar sus promesas de campaña.  

Positivo, pero con reparos En términos generales, el balance ha sido favorable, al menos, en lo político, pues en el Concejo son pocas las voces disonantes. María Clara Name (Alianza Verde), por ejemplo, le reconoce el liderazgo al atender temas clave y atípicos como la emergencia del coronavirus, opinión que respalda su copartidario Diego Cancino, quien cree que la valuación que ha hecho la ciudadanía lo dice todo. “Pocas veces una alcaldesa tiene 82,2 % de favorabilidad. El simulacro, fue ejemplo en Colombia, de un liderazgo eficiente, con capacidad de articulación institucional”. 

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Claro, también se escuchan voces que no se quedan en lo bueno. Como la de la concejal Lucía Bastidas (Alianza Verde) quien, si bien destaca su misión de “construir sobre lo construido”, cree que hay un punto negativo: “permitió que la Secretaría de Gobierno se convirtiera en fortín político del movimiento Activistas. Por eso creo que  hay más alcaldesa, que equipo de gobierno”. Agrega  que hoy lo clave es no retroceder en la atención de los venezolanos; medirse a la hora de referirse al tema, para evitar brotes de xenofobia, y tener una comunicación, más limpia y transparente, con la nación.  

El concejal Rolando González (Cambio Radical, partido de oposición), a su turno, le reconoce a la alcaldesa ser trabajadora, pero le critica que no hubiera logrado fusionar un buen gabinete, lo que ha generado una ruptura entre lo que proyecta y lo que ejecuta. “Aunque celebramos sus pequeñas ganancias, Le recordamos que la campaña  acabó y que es hora de trabajar por la gente, y estar alineados con el Gobierno para alcanzar mejores logros para la ciudad. Este no es el momento de discusiones políticas, sino de ejecutar”.

Por su parte, Carlos Carrillo, pese a ser concejal del Polo (partido que la apoyó en elecciones) es uno de los pocos que desde campaña ha expresado reparos frente a la alcaldesa. Para él, el balance es agridulce, pues a pesar de haber demostrado ser una figura política con carácter, le preocupa su ambivalencia, en especial por su compromiso con muchos proyectos del exalcalde Peñalosa. 

“Lo que sí es claro es su capacidad política. Mide con maestría la coyuntura para hacer declaraciones que aumenten su popularidad. Regaña y estigmatiza a un representante estudiantil para acercar sectores de derecha, y luego lanza una frase progresista para contentar a los otros. Nombra en cargos de política social a figuras de izquierda, pero mantiene en lo estratégico a las lumbreras neoliberales que le gustan al establecimiento. Un equilibrismo político. Y le funciona. En el Concejo casi no tiene oposición”.

Por sectores Pero más allá de las opiniones políticas, los expertos en diferentes áreas tienen su propia lectura (Lea sus opiniones aquí), en la que resaltan algunos logros y retos en educación, salud, infraestructura, movilidad y seguridad, entre otros, aunque señalan que lo que tenía pensado la alcaldesa desde la campaña obligatoriamente tendrá variaciones en el Plan de Desarrollo o el Plan de Ordenamiento Territorial, debido a que la emergencia actual marcará un antes y un después para el Distrito.  

En educación, por ejemplo, le reconocen en estos 100 días el haber resuelto la parálisis en la U. Distrital; la forma como afrontó la cuarentena sin enviar de vacaciones a alumnos y profesores, y garantizó la alimentación escolar. Sin embargo, Julián de Zubiría, director del Instituto Alberto Merani, cree que falta un diseño para incorporar la televisión en el proceso formativo de los niños, y llevar a cabo esa transformación pedagógica que necesita Bogotá y que proyecta en el Plan de Desarrollo.

En movilidad, a pesar de que muchos cuestionan el modelo que dejó en marcha el exalcalde Enrique Peñalosa, los expertos destacan que la mejor decisión, de momento, fue haberle dado continuidad a lo que estaba en marcha, a pesar de la presión. No obstante, aclaran que su mandato apenas comienza, por lo que no se ha visto un timonazo que marque diferencia.  

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Eso sí, para José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, es claro que tendrá grandes retos como asegurar la sostenibilidad del sector movilidad en época de coronavirus. “Se esperaría una política a fondo que estabilice el sistema estos próximos años y un énfasis en la construcción de ciclorrutas o peatonalización”.

En seguridad y ambiente, por ahora, solo hay elogios. Hasta el momento, las estadísticas, parecen respaldarla. En 100 días ha disminuido la tasa de homicidios (-2 %), el hurto a personas (-15 %), de celulares (-12 %). Además, le dio su lugar a la reserva Van der Hammen y atendió con urgencia el problema de la calidad del aire; incorporó el enfoque de género en el plan de desarrollo, y le viene dando gran impulso a la visión de ciudad región. 

Aunque la agenda del sector salud ha estado copada por COVID-19, para el profesor en salud pública de la Universidad de los Andes, Luis Jorge Hernández, a esta altura hay tantos avances como pendientes. Considera positivo partir de lo realizado por la pasada administración, pero le preocupa cuan ambiciosas son las metas del nuevo plan de desarrollo. Cree que el ingreso masivo de venezolanos, el bono demográfico y el envejecimiento de la población deberían generar metas concretas en atención e impacto en salud.  

Finalmente, Ómar Oróstegui, director de Bogotá Cómo Vamos, indica que si bien se pueden hacer varias lecturas de los 100 días de gestión, es claro cómo su discurso político tomó impulso en la agenda pública, lo que significaría un giro en la forma de gobierno. “La idea del nuevo contrato social es un tema de teoría política. También toma varios enfoques entre los que está el de género, el territorial y el diferencial, por lo que cuenta con visiones de política pública que es tan importante para la ciudad”, dice Oróstegui. 

Resalta que se vendrán temas más complejos. “Lo que va a pasar es que las prioridades del Plan de Desarrollo cambiarán y ella prácticamente tendrá que plantearse como pos COVID-19, porque los impactos en la sociedad van a ser grandes y debe responder a un escenario de incertidumbre en un corto y mediano plazo. Tendrá que robustecer la política social, porque probablemente la pobreza se incremente, para lo que deberá hacer sacrificios en temas de infraestructura”, concluyó Oróstegui.

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