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Yo soy como el picaflor

Pasar a la Historia por el inodoro

Ricardo Bada
12 de noviembre de 2020 – 09:00 p. m.

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Hay políticos que pasan a la Historia por la puerta grande, otros por el patio trasero, algún que otro (¡oh manes de Gadafi!) por la alcantarilla, y no pocos por el inodoro. The fake president eligió la cuarta opción. Y la prueba inequívoca de su bajeza intelectual, moral y humana y la de la ralea que le sigue, no es que no sepan perder, sino que ni siquiera les importa que todo el mundo se entere de que no saben perder. ¡Losers! (© by Donald T.)

Hablando en plata, casi sospecho que su amigo Putin, cuando the fake president se vea obligado a abandonar la Casa Blanca, le ofrecerá presidir el Consejo de Administración de alguna gran empresa rusa, como hizo con el canciller alemán Schröder al ser derrotado por Angela Merkel en las elecciones del 2005.

Ahora bien, debo confesar que tratándose de un maquiavelo de trocha angosta, como the fake president, hasta le creo capaz de hacerles a los miembros del colegio electoral procedentes de Estados con un gobernador republicano (pero que tienen la obligación de votar a Biden), una oferta que no podrán rechazar, en el estilo mafioso inaugurado por El Padrino: “I’m gonna make him an offer he can’t refuse”.

Hasta que no vea a Joe Biden sentarse en su sillón presidencial en el Salón Oval, no estaré seguro de su presidencia. E incluso entonces le recomendaría ordenar que el Servicio Secreto limpie de escuchas todo el recinto de la Casa Blanca… excepción hecha, claro está, de aquellas con las que mutuamente se espían entre sí el FBI, la CIA, la ANS y todos los demás servicios secretos gringos, amén de algún ruso invitado para descartar la sospecha de nepotismo.

No crean que escribo esto en broma. No trato de hacer un chiste de humor negro, lo aseguro. De the fake president no me fío ni un pelo. Es un amoral capaz de cualquier zancadilla. Y mejor no hablemos de su hijo, quien predica “la guerra total” contra Biden. Al menos acá en Alemania, nombrar “la guerra total” trae consigo el ominoso recuerdo del más tristemente célebre discurso del ministro de Propaganda del régimen nazi, el criminal de guerra Goebbels. El 18.2.1943, en el Palacio de los Deportes de Berlín, ante un público hipnotizado, preguntó de manera demagógica y sin concesiones: “¿Queréis la guerra total?” Todos gritaron unísono: “¡Sí!” Las consecuencias son harto conocidas.

Y aquí sí viene un chiste. The fake president fue blanco de sarcásticos trinos de los tuiteros alemanes desde el vamos. Recuerdo en especial uno de la tuitera La Reina de Espadas cuyo mote es @Bajonettathene: “Siempre ese deseo de despertar en la Edad Media y que el Emperador envíe a Donaldus Trumpus a una cruzada. A Jerusalén. Sin ticket de regreso”.

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