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No pasó por este mundo sin romperlo ni mancharlo. Por el contrario, su nombre permanecerá en lo mejor de la historia nacional como un ejemplo de formación académica, de creatividad y de espíritu de paz para todas las generaciones.
Quiero aprovechar la infausta noticia de su muerte para contar una anécdota que lo pinta de cuerpo entero y que está al origen de la Fundación de la Universidad de los Andes, la más fecunda de sus creaciones.
Era presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas Alfonso López Pumarejo, y yo su secretario.
Un día se nos presentó un joven que acababa de terminar sus estudios en la Universidad de Columbia para que le ayudáramos a conseguir una entrevista con el presidente de su universidad.
¿Quién creen ustedes que era ese presidente en ese momento? Pues nada más ni nada menos que el vencedor de la Segunda Guerra Mundial, el comandante de las tropas aliadas que dirigió el desembarco en Normandía el día “D” y futuro presidente de los Estados Unidos: Dwight D. Eisenhower.
Al principio, ni el presidente López Pumarejo ni yo salíamos de nuestro asombro. Era la audacia de Mario Laserna, que quería conocer de primera mano cómo la Universidad de Columbia podía servirle de modelo a la universidad tipo americano que él quería fundar en Colombia.
Íbamos de sorpresa en sorpresa. A pesar de nuestro escepticismo inicial hicimos la solicitud de entrevista y, ¡quién lo creyera! , a los pocos días Mario Laserna se entrevistaba con Dwight D. Eisenhower. Tuve el honor de acompañarlo.
Creo que esta anécdota refleja la audacia, la visión, el amor por Colombia y por sus nuevas generaciones del promotor y fundador de esta Universidad.
Pero las sorpresas no paran allí. Consiguió que en el Consejo Consultivo de la Universidad participaran genios de la estatura de Albert Einstein, John von Neumann y Thornton Wilder.
Todo esto le imprimió un sello de calidad único a la Universidad.
Quiero con esta pequeña historia rendirles un homenaje a él y a todos mis compañeros cofundadores, entre los cuales quiero destacar a dos ilustres colombianos ya fallecidos: Alfonso López Michelsen y Nicolás Gómez Dávila, su gran mentor, que intervinieron en esta noble empresa que hoy es orgullo de Colombia y que ofrece la mejor educación y la mejor formación académica en nuestro continente, comparable a las mejores universidades del mundo.
* Cofundador de la Universidad de los Andes; miembro de la Junta Directiva de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
Álvaro Escallón Villa