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3.800 atletas provenientes de 108 países, 31 disciplinas deportivas, más de 3.500 turistas provenientes de todos los confines del mundo, 8.000 policías adicionales que vigilarán el normal suceso del evento y 46 hoteles a reventar, son algunas de las cifras del magno certamen que desde ayer y hasta el 4 de agosto tendrá a Cali en la mira mundial con ocasión de la celebración de los World Games que se inauguraron la noche anterior con más de 35.000 personas.
La adecuación y construcción de escenarios, el mejoramiento de vías, la ampliación de la oferta hotelera y una logística tan exigente como minuciosa, han puesto a prueba a la llamada Capital del Cielo que bate sus mejores galas.
Y hay que decir que Cali está preciosa, casi como nunca antes. Las vías están limpias en una titánica tarea en la que además han participado no menos de 6.000 voluntarios que desde hace meses se han dado a la tarea de enlucir fachadas, puentes, culatas, retornándole a la Sultana del Valle su bien ganado civismo que años ha la distinguió nacional e internacionalmente.
Con unas inversiones mil millonarias en las que el Estado, el departamento y el municipio les apostaron a estos juegos, y con la decidida participación de la empresa privada, los medios y por sobre todo las gentes del común, Cali será otra luego del éxito que sin duda tendrá la novena versión de los World Games.
Pese a los ingentes problemas que la agobian —la inseguridad y el desempleo, entre otros—, Cali ha respondido a un desafío que tuvo más de un incrédulo, pero que gracias a los Rodrigos (el alcalde Guerrero, y Otoya, el presidente del evento) y varios centenares de colaboradores logró salir adelante, y ahí están los resultados: miles de participantes y miles de visitantes: una oportunidad imposible de desaprovechar para mostrar la otra cara de esta ciudad que siempre recibe con los brazos abiertos.