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En una Iglesia que pasa por una profunda crisis sistémica, ética y de legitimidad, el papa Francisco ha alentado a millones de feligreses alrededor del mundo y los ha remitido al imaginario fraterno de san Francisco de Asís, a su amor por los pobres y por la naturaleza.
El simbolismo del nombre escogido ha indicado que su lucha será en beneficio de las personas desposeídas y por la salvación del planeta. El papa Francisco ha renovado la esperanza por la transformación de la Iglesia en el tercer milenio y por un mayor cumplimiento de su doctrina social en un mundo que clama por justicia y dignidad.
Al visitar la isla de Lampedusa, en Italia —lugar que recibe cada año miles de inmigrantes ilegales y en donde se estima que en los últimos 20 años perdieron la vida 25.000 inmigrantes—, el papa Francisco una vez más sorprendió al afirmar que “la globalización de la indiferencia nos torna a todos anónimos, responsables sin nombre y sin rostro”.
El primer papa latinoamericano, humano, cercano a su tiempo y a la gente, llegó a Río de Janeiro, Brasil, el país con mayor número de católicos en el mundo, dónde 64,6% de la población profesa la religión católica. Su primer viaje internacional se dará en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud que se realizará del 23 al 28 de julio, a la que probablemente asistirán jóvenes de 170 países, con fe en que la Iglesia pueda establecer con ellos una interlocución menos dogmática y más humana. Su lema será “Vaya y haga discípulos entre todas las naciones”. El papa Francisco llegará a un país donde los últimos acontecimientos transformaron las calles en escenarios de protestas y a la juventud en protagonista. Esos últimos hechos han convertido su llegada en un momento de “bendiciones y protestas”, lo que sin duda desafía el esquema de seguridad concertado por el Vaticano y las autoridades brasileñas en los 16 trayectos que serán recorridos por Su Santidad en carro abierto. Se estima que 14.000 hombres participarán en el esquema de seguridad implementado por la Policía Militar y que en cada desplazamiento del papa lo acompañarán 400 oficiales y dos helicópteros.
El papa Francisco incluyó en su agenda un encuentro con dependientes químicos, adolescentes infractores y una visita a una favela pacificada. No obstante, en la Guía del Peregrino se incluyó el Manual de Bioética, en el cual se reitera la posición de la Iglesia en cuanto a temas como el aborto y la adopción de niños por parejas homosexuales.
La visión de miles de jóvenes provenientes de distintos países denota la necesidad espiritual de la nueva generación con el propósito de un mundo mejor, cuyo desafío persistente es la desigualdad social, esparcida por innumerables lampedusas.
*Beatriz Miranda Cortés