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Normalidad y anormalidad

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Es difícil considerar como normales los grandes cambios en el entorno económico, al menos hasta que la nueva situación se ajuste a normas fijadas de antemano, o como economistas, podamos predecir hacia dónde vamos con un margen de error razonable.

La crisis financiera de 2008 fue uno de esos momentos decisivos, donde el mundo miró de frente al precipicio de una gran depresión, lo que explicó los comportamientos novedosos, y hasta cierto punto anormales, de las políticas monetarias experimentales, de los impulsos fiscales generalizados y de una sorprendente coordinación internacional.

En este nuevo entorno se buscaron etiquetas que explicaran la situación, algunas de las cuales ganaron un cierto protagonismo. Una de las más conocidas fue la del “nuevo normal”, que anticipaba un mundo de bajo crecimiento y alto desempleo en economías desarrolladas y de alto crecimiento en economías emergentes.

Más allá del sano escepticismo que se debe tener, esta caracterización parece reflejar bien lo que ha pasado en los últimos años. Pero para que se convierta en paradigma debe probarlo la realidad de varios años. No sabemos todavía qué margen de error tiene esta caracterización del mundo.

Vaya por delante que éste “nuevo normal” parece una representación razonable de la realidad, siempre que recordemos que la sensatez económica suele aplicar por igual en países desarrollados y en emergentes.

Sensato es saber que los ciclos existen y que no se debe confundir buenas perspectivas económicas a medio plazo con ausencia de tensiones de crecimiento e incluso recesiones.

Algunos de estos principios están reflejados en otra etiqueta mucho más reciente, y tampoco novedosa, “el nuevo anormal” —otro buen nombre— que acuñaron Ian Bremmer y Nouriel Roubini. Y lo definieron como una era caracterizada por el bajo crecimiento en países desarrollados, pero con más dudas sobre la capacidad de algunas economías emergentes para emerger definitivamente.

Y la pregunta es: ¿Dónde estamos, en una nueva normalidad o una nueva anormalidad? Era anormal vivir en un mundo donde todas las políticas expansivas fiscales y monetarias no tenían costes de oportunidad. El guión deseado de los adeptos a la normalidad es el siguiente: Estados Unidos evita la gran depresión y mantiene un crecimiento digno por los sombrosos estímulos monetarios y fiscales mientras el sector privado se desapalanca. Al tiempo, el fuerte impulso económico de China estimula a otros mercados emergentes.

* Jorge Sicilia, Director de BBVA Research

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