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Las vacunas, expuestas a los corruptos

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En varias oportunidades me he referido a los alcances de las maniobras de los corruptos colombianos en todos los rincones del país, ya no queda espacio donde su mano tenebrosa no haya llegado. Ahora el turno es para las vacunas. ¿Por qué el Gobierno demora tanto la puesta en marcha del plan, si otros países de la región (como Ecuador, Argentina y Chile) ya están en plena acción? ¿Qué se esconde detrás de tanta explicación televisada para demorar la vacunación? ¿Si el control de la pandemia es una prioridad, para qué tanto discurso presidencial y ministerial? Queremos hechos y realidades.

Sin embargo, el mayor peligro radica en las lentas negociaciones del Gobierno con las farmacéuticas, los intereses de los intermediarios y la tajada que querrán sacar no pocos funcionarios aprovechándose de la necesidad y la urgencia. Lo que menos les importa a todos estos es el bienestar rápido de la población que le permita adecuarse a las nuevas circunstancias impuestas por la pandemia y pospandemia. Una de las acciones que tendrían que implementar para que las vacunas lleguen a donde deben llegar y en el tiempo prudente es la capacitación del personal auxiliar para que sepan respetar las prioridades y no se peguen de cualquier tonto detalle para negarlas. Son capaces de ver ancianos que llegan despistados y, en vez de orientarlos, con la mayor frialdad los despachan.

Los funcionarios corruptos, en particular los mandos medios, que se creen más poderosos que el resto, saben cómo sacarle partido a la situación valiéndose de los subalternos de menor rango, muchos de estos vulnerables por su situación socioeconómica. Así que entidades como Procuraduría, Fiscalía, Defensoría del Pueblo y las autoridades sanitarias deben actuar con los ojos bien abiertos y los oídos bien despiertos para que vigilen todo el sistema de vacunación. Que luego no sepamos que la corruptela surgió, justamente, en esas entidades. No es raro en este país donde los corrompidos salen premiados y encuentran todas las garantías para actuar y luego salir airosos.

También los medios de comunicación están llamados a seguir la ruta de las vacunas desde que lleguen al país hasta que se logre el más alto porcentaje de vacunados en todo el territorio nacional. Las denuncias que se hacen después de largas investigaciones a veces son tardías, viene el escándalo y las declaraciones de cajón y no pasa nada. Por tanto, es urgente poner en alerta todos los días al país para que cada ciudadano sepa dónde y cómo actuar en caso de que empiecen las prácticas podridas.

Ana María Córdoba Barahona, Pasto.

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