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Península es la tierra rodeada de agua que sólo por una parte relativamente estrecha está unida y tiene comunicación con otra tierra de extensión mayor, eso es España y esa podría ser una metáfora de sus creadores.
Velásquez “inventa” la pintura moderna; Picasso crea una revolución cubista; Dalí, Buñuel o Miró hicieron suyo el surrealismo, y en la moda Balenciaga es considerado el más grande costurero de todos los tiempos; hoy autores como el director Pedro Almodóvar son aclamados… él, igual que Agatha, es hijo de la España posfranquista y libertaria; ambos son expansivos, refinados, coloridos, iconoclastas e inscritos en el contexto universal desde la óptica de la modernidad y que identificamos como parte de la famosa “movida madrileña” de los años 80.
Decía Picasso que “la pintura es una manera de llevar un diario personal”, y el de Agatha es sólido y coherentemente construido, pues sus trajes son un reflejo de sus intereses y posiciones éticas y estéticas, la suya es una visión democrática y democratizante, incluyente y liberadora, alejada del concepto elitista de las grandes capitales de la moda y de la estética impuesta a las mujeres por una industria dictatorial.
Su moda está sujeta sólo a su propio imaginario construido con un vocabulario visual estimulante, sus trajes hacen reflexionar, rinden elocuentes homenajes, nos hacen sonreír y provocan alegría en quien los lleva, este compromiso ético de la creadora le permite construir conexiones emocionales muy fuertes con sus usuarios y ha convertido su figura en imagen de culto. Su moda colorida y gráfica está al alcance de todos y la expansión de su territorio creativo a otras áreas la convierte en la más integral e internacional de las creadoras españolas.
La síntesis alcanzada en la obra de Agatha es producto de su cercanía con la arquitectura y el arte, sus formas geométricas, simples, puras y de inusitada fuerza gráfica resultan al tiempo escultóricas y pictóricas; sus trajes como los de Balenciaga se construyen desde la pureza de la línea, pero no se resuelven desde complejos ejercicios de forma, las suyas son tridimensionalidades habitables que se transforman en lienzos por la solución gráfica y que con su visión de un mundo más optimista y mejor reviven en cada uno de nosotros ese niño que aún nos habita.