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Si en manos de Enrique Krauze estuviera la elección del nuevo presidente de México, no se inclinaría por ninguno de los candidatos que hoy aspiran a relevar a Felipe Calderón. Ninguno colma sus expectativas, ninguno luce lo suficientemente capacitado para ocupar la silla de conductor, ninguno ha sido lo necesariamente contundente en los debates.
El candidato de su predilección habría sido una persona de izquierda moderada, como el jefe de Gobierno de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, pero su nombre se hizo a un lado para que la izquierda fuera representada por Andrés Manuel López Obrador. Cuando es consultado, Krauze –ingeniero, historiador, analista y autor de más de 20 libros– duda sanamente de los aspirantes más no de los retos que tendrán que enfrentar, fundamentalmente el de la seguridad y el combate al crimen organizado.
En diálogo con El Espectador, el intelectual mexicano Enrique Krauze comparte lo que percibe de estas elecciones, analiza las proyecciones de cada uno de los candidatos presidenciales y destaca lo que considera los avances democráticos de su país. No es apocalíptico con la realidad política mexicana, duramente criticada por sectores intelectuales y juveniles ante el inminente retorno del PRI al Gobierno. A pesar de lanzar críticas a voz propia, dice ser consciente de que en algo se ha avanzado.
En términos generales, ¿el gobierno de Felipe Calderón ha sido positivo o negativo para México?
Eso todavía está por verse. El porcentaje de aprobación del presidente sorprende a muchos, está alrededor del 50 – 55%, que es altísimo. Creo que tiene que ver con la percepción de la gente, la de un hombre que aunque pudo haber fallado en su estrategia en la famosa guerra contra el narco, se le percibe como un hombre que al menos tuvo la valentía de hacerlo, a diferencia de todos los gobiernos anteriores del PRI que en realidad más bien fueron cómplices. De otra parte, el manejo de la economía ha sido responsable. Creo que el gabinete que formó fue muy endogámico, no tuvo el mejor gabinete que habría podido tener. En general la percepción pública es moderadamente positiva.
Siendo así, ¿por qué no es favorita la candidata del oficialismo, Josefina Vásquez Mota?
Ahora bien, ¿por qué la gente parece que va a votar para sacar al PAN? porque aunque la precepción es buena, los resultados en cuanto a violencia y seguridad no han sido buenos. México está muy preocupado por eso y necesita nuevas estrategias. En parte por eso creo que llegará el PRI.
Enrique Peña Nieto se perfila favorito, pero en general, ni él ni los demás candidatos han ahondado en sus propuestas para la seguridad…
Peña Nieto ha dicho que va a contratar al general colombiano Óscar Naranjo. Evidentemente, de lo que se trata es de mejorar, de seguir construyendo una policía profesional de la que México carece. Probablemente, ese es el problema más grande que tenemos los mexicanos para enfrentar el crimen. Peña Nieto ha expresado varios planes concretos: centralizar más la policía, crear una gendarmería, etc. Pero es cierto que el tema del crimen no ha sido centro del debate y me ha llamado eso mucho la atención, porque indudablemente sí está en el centro de las preocupaciones de la gente.
¿Qué imagen tiene en México del general Naranjo en México?
No se le conoce mucho, pero es claro que tiene prestigio. Yo tuve la ocasión de conocerlo. Coincidí con él curiosamente en una comida en Bogotá hace un par de años. Quedé impresionadísimo con la calidad intelectual, el grado de sofisticación y al mismo tiempo de sencillez del general. Si se concreta su trabajo en México pues yo lo veré con muy buenos ojos y muchos lo veremos con buenos ojos.
¿Por qué el favoritismo de Peña Nieto a pesar de las críticas que asocian al PRI con corrupción y autoritarismo?
Quiero subrayar que yo siempre fui un crítico del PRI, desde 1968 en el movimiento estudiantil y a todo lo largo de su hegemonía. Siempre lo critiqué en libros, en ensayos y lo sigo criticando porque creo que es un partido que ha sido intrínsecamente corrupto y despilfarrador de la riqueza nacional. Hay casos todavía en los que gobernadores del PRI demuestran que no han cambiado un ápice y que siguen considerando que este país es una propiedad privada. No obstante, a pesar de la fama bien ganada de corrupción y de derroche, está la percepción de que puede volver a traer orden al país. El otro elemento que no puede uno soslayar es la telegenia o el atractivo de Peña Nieto que ante muchos votantes resulta un candidato atractivo.
¿Qué significaría para México una victoria de Peña Nieto, cambiaría la política exterior, habría polarización interna?
En primer lugar hay que decir que si bien en el PRI hay todavía muchos dinosaurios, hay que reconocer que esta es una nueva generación de tecnócratas y políticos que vamos a ver de qué están hechos. Indudablemente van a encontrarse con dificultades grandes, por ejemplo, en los propios sindicatos, en las gobernaciones… Van a encontrar una oposición de izquierda nacionalista que está alrededor de Andrés Manuel López Obrador y que es muy fuerte. Si ellos quieren hacer reformas van a enfrentarse a una oposición firme y vamos a ver qué tanto poder de persuasión tienen. El PRI tiene ahora la oportunidad única de demostrar si es un partido moderno o sigue siendo una corporación mafiosa.
¿Está México políticamente preparado para encarar un debate sobre la legalización de las drogas?
Esa iniciativa, que es loable, está avanzando con mucha lentitud, probablemente por las limitaciones que impone Estados Unidos. Sin embargo, hay que avanzar en el debate de la legalización y no descarto la posibilidad de que en México se lance esa discusión. El verdadero problema lo tenemos los mexicanos y tenemos que poner nuestra casa en orden. Ese es el mayor problema.
¿Ese debate comenzará en la siguiente administración?
Sí porque las redes sociales y la presión de la opinión lo van a llevar a cabo. Estamos hablando de debate, no de llegar ya a acuerdos porque todavía eso, con toda franqueza y desgraciadamente, lo veo todavía en estadios muy iniciales.
¿Usted encuentra similares los problemas de orden público de México y Colombia?
Desafortunadamente sí. El problema que tenemos es que no contamos con una Policía ni en número, ni en profesionalización, ni en respeto público, ni en el respeto que se tiene a sí misma, como lo tiene Colombia. Por otro lado, no tenemos guerrilla, narcoinsurgencia, y todavía no tenemos grupos paramilitares. Es indudable que hay puntos en común, pero hay diferencias muy marcadas también. Diferencias que uno diría a favor de México.
Cómo ve la aparición del movimiento ‘Yo soy 132’ , una fuerza joven en contra de la manera tradicional de hacer política y en contra de Peña Nieto y los medios de comunicación fundamentalmente?
Es un movimiento que no ha tenido demasiado calado. El impulso de participar en la vida política y demostrar que son adversos a la vuelta del PRI, me parece bien y además natural. Pero lo que yo he lamentado es que no parecen tener mucha noción de los avances institucionales que han sido enormes en los últimos 20 años. El país se ha vuelto una democracia, una democracia imperfecta, en construcción, pero una democracia. Este México es irreconocible políticamente si se compara con otros años y los jóvenes quieren hacer tabla rasa. El país no necesita partir de cero, de ninguna manera. Partió de cero hace muchos años y ahora está en una posición mucho más madura, digna y mejor.
¿Cuál es su proyección?, ¿será posible detener al crimen organizado en los próximos años?
Es materializable, pero no puedo ponerme a profetizar porque tengo la impresión de que el poder de los grupos criminales se ha multiplicado, han crecido como hongos y es tan grande que no me parece de ninguna manera sencillo que los podamos controlar sensiblemente en seis años. Es un proyecto para las generaciones futuras.
‘Cuál es su percepción de los candidatos?, Enrique Peña Nieto…
Ha demostrado ser un político más sagaz de lo que se creía, tiene cerca de él a algunos jóvenes políticos que tienen madurez, pero no me ha convencido en absoluto, ni me ha explicado cómo va a hacer que su partido abandone las vías del dinosaurio.
Andrés Manuel López Obrador…
Yo escribí de él hace varios años y fui muy severo: le llamé el ‘Mesías Tropical’. No era una caricatura ni una burla. Los hechos han confirmado que en efecto se trata de un hombre con una recurrente actitud mesiánica, una actitud redentora que me parece es contraria al espíritu de la democracia. Hay que acreditarle que ha puesto el dedo en la llaga, sobre el problema de la corrupción en México.
Josefina Vásquez Mota…
Tiene experiencia en los ámbitos de atención social. Tendría la voluntad de hacer un gobierno de coalición, pero ha hecho una campaña decepcionante. No ha podido remontar y al contrario, ha perdido terreno con sus rivales.
Gabriel Quadri…
Es un candidato prácticamente simbólico. La buena noticia en México no es ninguno de los candidatos, sino la participación creciente de la ciudadanía. Millones de personas que acuden a las urnas, millones de personas que ven los debates, millones de personas que van a estar atentos a lo que hagan. México está aprendiendo a vivir en democracia.