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El libro aún no ha sido publicado y la controversia ya comenzó. No es para menos.
La tesis central de The Collaboration: Hollywood’s Pact with Hitler, del historiador Ben Urwand, es que Hollywood en pleno ayudó a diseminar propaganda para la Alemania nazi, censuró sus producciones para agradar al régimen de Hitler e incluso financió la fabricación de armamento en Alemania.
Las conclusiones de la investigación de Urwand, quien al parecer ha tenido acceso a material de archivo hasta ahora desconocido, son aún más alarmantes si se tiene en cuenta que buena parte de la industria cinematográfica de Estados Unidos en los años 30 y 40 estaba integrada, y dirigida, por miembros de la comunidad judía.
La influencia nazi en Hollywood era, como suele suceder con estas cuestiones, un asunto monetario, pues Alemania era un mercado clave para la industria cinematográfica y aun el mismo Hitler era un asiduo espectador del cine estadounidense.
Buscando mantener un lucrativo público, los directores de los mayores estudios de Hollywood (incluyendo, notablemente, a Universal y Warner Brothers, según Urwand), accedieron a modificar al menos 20 cintas para que pudieran ser mostradas en la Alemania de Hitler.
Uno de estos ejemplos es la adaptación de Sin novedad en el frente, cinta que Universal accedió a modificar para acomodarla a los modelos establecidos por la propaganda nazi. Este caso resulta particularmente perturbador, pues, de acuerdo con el historiador, ésta habría sido una decisión de Carl Laemmle, cabeza del estudio. El directivo judío alemán es reconocido por ayudar a escapar a judíos con rumbo a Estados Unidos.
La investigación de Urwand parece contradecir los hallazgos de otros académicos que han examinado el mismo período. Algunos de ellos salieron a refutar la tesis del historiador en una nota de prensa publicada ayer por el diario The New York Times.
Aunque no es la primera vez que se habla de los lazos entre Hollywood y los nazis, los alcances de esta relación ciertamente se ven magnificados bajo la visión de Urwand. El historiador asegura que en 1939 los estudios MGM invitaron a varios periodistas de medios nazis a una visita oficial para mostrarles el interior de la industria cinematográfica.
El poder de veto nazi era ejercido a través de Georg Gyssling, quien se desempeñaba como una especie de cónsul en Los Ángeles y era invitado a ver las películas antes de su estreno para adaptarlas a la visión nazi de cómo debía ser el cine.
El libro de Urwand, que será publicado en octubre por Harvard University Press, es el documento más reciente de una serie que trata de explicar el inmenso poder de Hitler, un asunto que de acuerdo con varias investigaciones habría tenido la ayuda de industrias como Hollywood, la IBM e incluso la Iglesia católica.
*Santiago La Rotta