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Dieron el sí

Detalles de la boda más esperada del año.

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En medio de un apagón causado por un daño técnico entraron Isabel Sofía Cabrales de la mano de su padre, Enrique Cabrales, y Tomás Uribe de la mano de su madre, Lina Moreno de Uribe, a la Catedral de Cartagena para dar comienzo a la boda más esperada del año.

La iglesia estaba adornada con las justas proporciones del buen gusto. Las flores, escogidas para la decoración, fueron los cartuchos blancos y unos velones cuadrados blancos que le imprimían un ambiente romántico a la ceremonia, tanto así que los invitados, si no fuera por el calor que aumentaba con el paso del tiempo, no se habían percatado del corte eléctrico, que duró alrededor de 20 minutos.

El sí lo dieron ante el arzobispo de Cartagena, monseñor Jorge Enrique Jiménez, mientras que la Coral Cartagena de Indias fue la encargada de llenar de música la ceremonia religiosa.

Acto seguido, los novios, los familiares y los invitados se dirigieron al Teatro Heredia, donde fueron recibidos por las notas del piano del artista momposino Jaime Abuhabara, jugos naturales y mucha agua para mitigar el calor. La decoración de la fiesta siguió las mismas líneas de la iglesia, sencilla pero impactante.

Los arreglos de los centros de mesa eran hechos en origami, que combinaban el blanco, el rojo y el dorado haciendo juego con los colores del ramo de flores que llevaba la novia. El menú comenzaba con una entrada de cebiche de pescado y patacón. Después sirvieron un lomo de res con arroz con coco y verduras para terminar con un delicioso pie de mamey.

Llamaron la atención dos invitados especiales. Se trató de Ciro y Sigo, dos perros de raza Pug vestidos como todos los demás asistentes, con guayaberas blancas. Las mascotas pertenecen a Isabel y Tomás, y a Jerónimo y Paola, respectivamente.

 La fiesta duró hasta el amanecer al ritmo de la orquesta cartagenera Kalamarí Big Bang y de la sorpresa de la noche: Jorge Oñate, quien trajo a toda su banda para cantar vallenatos hasta el final. Todos gozaron de la reunión, pero el presidente Álvaro Uribe fue de pronto el que más la disfrutó porque no se sentó ni un minuto y bailó con todas y cada una de las invitadas.

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