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En India nacer mujer se convierte en un problema porque resultamos ser una carga, mientras que en Colombia nacer mujer también es un problema dada la violencia sistemática a la que a diario debemos enfrentarnos y lo vulnerables que somos desde el momento de nacer. Ante esto, lamentablemente, como mujeres no nos sentimos seguras en esta sociedad machista, en la que por el hecho de ser mujer creen que tienen derecho a violentarnos.
Durante el primer semestre de este 2023, de acuerdo con datos proporcionados por la Procuraduría General de la Nación, 213 mujeres han sido víctimas de feminicidio a nivel nacional; por su parte, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, con corte al 31 de mayo del presente año, reportó 19.606 eventos de violencias basadas en género contra mujeres, violencia que está afectando a todas sin distinción de la posición social, edad o ubicación geográfica.
Frente a lo anterior, surge la duda sobre las acciones que se están implementando para la erradicación de este tipo de violencias. He sido testigo de cómo muchas mujeres que son víctimas sufren por la falta de acompañamiento de las instituciones que forman parte de la ruta de atención. No es admisible que todas estas entidades sigan omitiendo brindar atención oportuna frente a estos actos de violencia que cada vez cobran más vidas y más almas, porque una mujer que es víctima no se recupera tan fácilmente de ese hecho. Aunque el delito de feminicidio está tipificado y también se condena la violencia contra la mujer, lo cierto es que si no hay acompañamiento e intervención oportuna seguiremos lamentando estos casos tan aterradores.
Lograr como sociedad que las mujeres no sean asesinadas o violentadas de forma usual y sistemática no solamente requiere la tipificación del delito, sino una intervención oportuna de parte de las instituciones y políticas públicas efectivas que visibilicen la violencia con todas sus características, identifiquen los contextos en los que se genera y sensibilicen frente a la igualdad de género, para así prevenir los crímenes de odio contra las mujeres, que es un problema social estructural y sistemático de gran dimensión.
Maryna Isabel Molina Romero. Cartagena.
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