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El llamado de atención que les hizo la alcaldesa Claudia López a los líderes universitarios, por su silencio frente a los actos vandálicos en medio de las protestas, suma respaldo. Esta vez fue el de la personera distrital, Carmen Teresa Castañeda, quien además de aplaudir la determinación de la mandataria, fue más allá y planteó la posibilidad de que sea la Fuerza Pública la que determine en qué momento debe o no ingresar a los centros educativos, cuando las manifestaciones se salen de control, sin tener que contar con el visto bueno de una autoridad administrativa.
“Me alegra mucho que la primera autoridad de la ciudad muestre de manera imparcial y objetiva su postura frente a la protesta pacífica, pero también frente el respeto por los demás y por el patrimonio público”, dijo Castañeda. Aunque está segura de que muchos cuestionarán que la jefa del ente de control, garante de los derechos humanos de los ciudadanos, sugiera algo así, ella recalca que detrás hay un contexto que sí supo interpretar la mandataria: la ponderación.
(LEA: Claudia López defiende intervención del ESMAD frente a la Distrital)
“No se trata de que la Policía entre cuando quiera, sino después de analizar hechos y contextos específicos. Después de un ejercicio de ponderación. Es que lo que se ha visto últimamente no tiene presentación. Los líderes estudiantiles dicen que no se dan cuenta cuando se infiltran los encapuchados, pero los que lideran los ejercicios de protesta son ellos y deben tener control. Si no, esto va a ser de lavarse las manos y que nadie responda”, recalca.
Y si bien, cada vez que se toca este asunto aflora el tema de la autonomía universitaria, para Castañeda ese se ha convertido en un concepto malinterpretado, pues pese a que apunta a que las universidades tengan un ejercicio autónomo, también se debe tener claro que ningún derecho es absoluto, como para vetar el ingreso de la Fuerza Pública. “¿Quién dice en el Estado colombiano que hay lugares vedados para la Fuerza Pública y más cuando se están cometiendo delitos? Aclaro, esto tampoco puede ser patente de corso para que la Policía ingrese cuando quiera, porque ese ya sería un ejercicio arbitrario. Tiene que existir una amenaza y un ejercicio de ponderación previo”.
Recalca que para evitar arbitrariedades siempre están muchos ojos vigilantes, desde los delegados de la Personería, los propios representantes de los estudiantes y los gestores de convivencia de la alcaldía, que siempre hacen una intermediación previa y promueven un diálogo previo. No obstante, agrega, cuando ninguna de esas gestiones funciona, es que se hace necesaria la intervención de las autoridades.
Sobre quién debería ser el encargado de hacer esa ponderación, la personera distrital es clara en señalar que debe ser alguien de la Policía. Contrario a la desconfianza que sienten muchos por las acciones del Esmad, para ella es una fuerza capacitada y con la experiencia para contener los desmanes. “No puede ser que cada vez que la Fuerza vaya a intervenir, tenga que pedirle permiso a la autoridad administrativas. Cada uno tiene un rol. El hecho de que la alcaldesa sea la primera autoridad de Policía no significa que sea la dueña de la institución. La Fuerza también debe tener su autonomía para analizar cada caso”.
¿Y quién asume el costo político por una mala decisión? Para la Personera ese es un escenario complicado, pero cree que la Policía debe conservar su operatividad y su autonomía, y responder por lo que hace mal. “Toda protesta social pacífica es bienvenida, porque este país lo que tiene son deudas históricas con lo social. Si todo estuviera cubierto, no habría nada que decir. Pero no es así. Pero para mí sí es claro, y sé que esto genera ampolla, que la Policía tenga la libertad de decidir cuándo debe entrar o no en una universidad”, concluyó.