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Con el triunfo de Colombia sobre Perú por dos goles a cero se confirmó, por si hacía falta, que jugando mal también se gana.
Surge, por lo pronto, la pregunta: ¿Qué es jugar mal?
Entiendo que para ello se puede hablar primero de juego de conjunto. No lo tuvimos, porque resulto difícil hilvanar jugadas seguidas. Futbolistas que habitualmente marcan diferencia, como Cuadrado, no estuvieron en su tarde. Los de arriba, Falcao y Teófilo, no pesaron en el esquema ni inquietaron como era de esperarse al arquero peruano.
Ambos, y fue único mérito, marcaron los goles, uno de penalti y el otro, el de Teo, aprovechando un centro de Armero y anticipando como lo sabe hacer un goleador.
En el resto del partido no pudieron superar en maniobras individuales a los zagueros peruanos y menos en jugadas asociadas.
Se jugó mal en la zona de gestación o creación, porque Macnelly no suplió como se esperaba a James Rodríguez, ausente por lesión, y el resto, Sánchez y Aguilar, se quedaron en su zona, sin atreverse a salir y sólo acertando en el quite, en el choque.
Zúñiga no pasó como sabe hacerlo a la zona superior y sólo la voluntad de Armero de cuando en vez, afloró pasando adelante.
Se jugó mal, por lentitud en la salida, poco control de balón y, es más, en la complementaria Farfán y El Loco Vargas arrimaron a su selección, sin éxito, a predios de Ospina, porque sus dos delanteros en punta, Pizarro y Guerrero, resultaron tan opacos en su trabajo como Falcao y Teo.
Por razón inexplicable el equipo nuestro careció de chispa, de reacción y lució lento, sin jugadas punzantes. Y en eso también el técnico Pékerman no mostró intenciones de mover las fichas.
Creo que como cualquier entrenador, pensó en sostener el grupo hasta donde más se pudiera, corriendo riesgos peligrosos.
Los cambios para el último cuarto de hora no cubrieron la necesidad para apretar el acelerador.
No sé si resultó la presentación, como equipo, más floja en esta eliminatoria. Por supuesto que todo al final se disimula con el resultado. Además, conseguir cuatro de los seis puntos en la doble jornada nos aproxima a Brasil 2014.
La certificación de la campaña queda en el Metropolitano. Allí están los puntos por ganar y será cuestión de confiar en mejores salidas. Sé que los jugadores no son máquinas y como todos los seres humanos tienen altibajos. Menos mal en este bache tuvimos la suerte de ganar y agradecer, de paso, el conformismo o la impotencia de los peruanos.
De los valores individuales, Mario Yepes fue el de mejor calificación y del visitante, Jéfferson Farfán. Ahí vamos…