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En la mesa del desayuno o en el chat familiar, la noticia del aumento del salario mínimo suele dividir opiniones. Hay quien se alegra porque el sueldo sube, quien hace cuentas mentales para ver si esta vez alcanza un poco más para sus gastos, y quien lanza la advertencia de siempre: “Prepárense, porque ahora todo va a subir”.
La respuesta corta es sí y no.
Con el salario mínimo de 2026, que desde este 1 de enero será de COP 1.750.905 tras un incremento del 23 % decretado por el Gobierno, algunas tarifas y cobros de algunos productos y servicios sí cambian de forma directa, mientras que otros no están atados a este ajuste o siguen reglas distintas.
Esta guía explica, con ejemplos prácticos, en qué casos el aumento se siente de inmediato, dónde no debería notarse y por qué el salario mínimo sigue influyendo en el día a día, incluso de quienes no lo ganan.
Qué cambia desde el 1 de enero
Desde este 1 de enero de 2026, el salario mínimo en Colombia será de COP 1.750.905, luego del incremento de 23 % decretado por el Gobierno. Esto significa que quienes devengan este ingreso recibirán COP 327.405 más al mes frente a lo que ganaban en 2025.
Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), unos 2,4 millones de trabajadores ganan exactamente un salario mínimo, una proporción menor frente a años anteriores.
Aun así, este ingreso sigue siendo una referencia clave en la economía colombiana, no sólo porque impacta de manera directa a quienes lo reciben, sino porque sirve como base para calcular pagos, cobros y tarifas en distintos frentes de la vida diaria.
El aumento del salario mínimo también viene acompañado de ajustes en otros componentes del ingreso laboral, como el auxilio de transporte, el valor del día y la hora de trabajo, y los recargos por jornadas nocturnas, dominicales y festivas, cambios que se reflejan especialmente entre trabajadores con ingresos bajos o empleos por días y por horas.
Además, aunque en los últimos años más de 200 cobros se han desligado del salario mínimo, todavía existen pagos y referencias que siguen atados a este indicador. Esa mezcla de reglas (unas indexadas al salario mínimo y otras a la inflación) es una de las razones por las que cada aumento revive dudas sobre qué cambia realmente en el bolsillo y qué no.
A quiénes les sube directamente el ingreso
El aumento del salario mínimo para 2026 se siente de forma más clara entre quienes devengan exactamente este ingreso y entre los trabajadores cuyos pagos se calculan por días, horas o jornadas parciales.
De nuevo, desde el 1 de enero, el salario mínimo será de COP 1.750.905, lo que se traduce en un mayor valor del día y de la hora de trabajo.
Con este ajuste, el día laboral pasa a valer COP 58.364, mientras que la hora diurna queda en COP 7.295 y la hora nocturna en COP 9.849. Estos valores sirven como referencia para quienes trabajan por días, por horas o bajo esquemas de tiempo parcial.
A esto se suma otro cambio que llegará a mitad de año. Desde el 15 de julio de 2026, la jornada laboral semanal se reducirá de 44 a 42 horas, lo que eleva nuevamente el valor de la hora trabajada. A partir de esa fecha, la hora diurna subirá a COP 8.337,64 y la hora nocturna a COP 11.256.
También habrá un impacto en el pago de domingos y festivos. En 2026, el recargo por trabajar esos días pasará del 80 % al 90 %, por lo que una hora dominical o festiva diurna, ganando el salario mínimo, se pagará en COP 13.861, y desde el 15 de julio subirá a COP 15.841 con la reducción de la jornada laboral.
El aumento del salario mínimo también viene acompañado de un ajuste en el auxilio de transporte, que en 2026 pasará de COP 200.000 a COP 249.095, lo que representa un incremento del 24,54 %. Este auxilio busca compensar los gastos de traslado entre la casa y el lugar de trabajo.
Tienen derecho a recibirlo los trabajadores que devengan hasta dos salarios mínimos, mientras que, por encima de ese umbral, su pago queda a discreción del empleador como un beneficio extralegal.
Para quienes trabajan desde casa, el ajuste también se refleja en el auxilio de conectividad. De acuerdo con la reforma laboral, los trabajadores en teletrabajo o trabajo en casa que ganan hasta dos salarios mínimos tienen derecho a un auxilio equivalente al de transporte, destinado a cubrir gastos de internet y energía. En el caso del trabajo híbrido, el trabajador recibe solo uno de los dos auxilios, no ambos.
Aunque estos auxilios no constituyen salario, sí hacen parte de la base para la liquidación de prestaciones sociales de quienes devengan hasta dos salarios mínimos, por lo que su incremento también tiene efectos en otros pagos laborales.
Qué gastos del día a día van a subir
El aumento del salario mínimo no aparecerá de golpe en todos los recibos. Se cuela, más bien, en ciertos cobros puntuales. Estos son algunos ejemplos:
Trámites, notarías y servicios legales
Algunos trámites judiciales, notariales y legales siguen usando el salario mínimo como referencia para fijar tarifas o sanciones. Con el aumento del mínimo, estos cobros pueden ajustarse al alza en 2026, dependiendo del trámite y la entidad que lo aplique.
Transporte y servicios donde pesa la mano de obra
En ciudades donde las autoridades locales toman en cuenta el salario mínimo para definir tarifas, el aumento puede presionar al alza el transporte público. Algo similar ocurre en servicios intensivos en mano de obra, como vigilancia, aseo, cuidado de personas o mantenimiento, donde el mayor costo salarial suele trasladarse, total o parcialmente, al precio final.
Vivienda y cuotas de administración
En materia de vivienda, el aumento del salario mínimo no se refleja de la misma forma en todos los pagos. Mientras algunos rubros sí están atados a este indicador, otros siguen reglas distintas y no deberían cambiar sólo por el ajuste del mínimo.
Vivienda de interés social (VIS) y prioritario (VIP)
Uno de los frentes donde el salario mínimo sí tiene un efecto directo es en la vivienda de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP). En Colombia, los precios máximos de estos inmuebles están definidos en salarios mínimos, por lo que cualquier aumento del mínimo eleva automáticamente esos topes cuando se expresan en pesos.
Con el salario mínimo de 2026:
- El valor máximo de una vivienda VIS (hasta 150 salarios mínimos a la fecha) equivale a COP 262.635.750.
- En el caso de la vivienda VIP (hasta 90 salarios mínimos a la fecha), el tope queda en COP 157.581.450.
Esto no quiere decir que todas las viviendas de estas categorías suban de precio de inmediato, pero sí que el límite legal al que pueden venderse es más alto.
Si un hogar separó una vivienda cuyo precio quedó pactado en salarios mínimos y no en pesos, el valor final a pagar puede aumentar cuando se haga la entrega del inmueble (en varios años, usualmente). En esos contratos, un alza fuerte del salario mínimo se traduce directamente en un mayor desembolso.
Subsidios de vivienda
El salario mínimo también influye en los subsidios de vivienda, especialmente los otorgados por las cajas de compensación, que se calculan en salarios mínimos.
- Los hogares con ingresos de hasta dos salarios mínimos pueden acceder a un subsidio de hasta 30 salarios mínimos, equivalente a COP 52.527.150 con el salario mínimo de 2026.
- Los hogares con ingresos entre dos y cuatro salarios mínimos pueden recibir hasta 20 salarios mínimos, es decir, COP 35.018.100.
Estos valores pueden estar sujetos a ajustes o cambios a lo largo del año por parte de las cajas de compensación, por lo que conviene revisar las condiciones vigentes al momento de aplicar.
Cuotas de administración
A diferencia de otros gastos, las cuotas de administración no tienen una regla única de ajuste. Su incremento depende de lo que establezca el reglamento de cada copropiedad o de lo que apruebe la asamblea de propietarios.
Por lo general, se dan tres escenarios:
- Cuotas que se ajustan por IPC.
- Cuotas que se ajustan por salario mínimo.
- Cuotas que aplican el mayor de los dos indicadores.
El impacto del aumento del salario mínimo suele sentirse con más fuerza en edificios y conjuntos donde los costos están dominados por servicios intensivos en mano de obra, como vigilancia, conserjería y aseo, cuyos trabajadores devengan el salario mínimo o ingresos cercanos a este.
¿Y los arriendos?
Uno de los mayores temores tras el aumento del salario mínimo es el valor del arriendo. Sin embargo, en Colombia los contratos de arrendamiento no se reajustan con el salario mínimo, sino con la inflación (IPC) del año anterior.
Por ley, el canon de arrendamiento solo puede incrementarse una vez al año y el ajuste máximo permitido es el IPC certificado para el año calendario inmediatamente anterior.
Servicios del hogar y cuidado
Hay gastos del día a día donde el aumento del salario mínimo suele reflejarse con mayor rapidez, especialmente en servicios que dependen casi por completo de la mano de obra. En estos casos, el mayor costo laboral se traslada, total o parcialmente, a lo que pagan los hogares.
Servicio doméstico
El impacto es directo en el servicio doméstico, tanto para trabajadores internos como externos. Cuando el salario mínimo sube, también lo hacen el salario base, las prestaciones y los aportes a seguridad social, lo que incrementa el costo total que asume el empleador.
Por ejemplo, un hogar que paga el salario mínimo por una trabajadora del servicio doméstico verá reflejado el aumento no solo en el sueldo mensual, sino también en primas, cesantías y aportes, lo que eleva el gasto total del mes.
Niñeras y cuidadores
Algo similar ocurre con niñeras, cuidadores de niños y cuidadores de adultos mayores. En estos servicios, donde una parte importante de los trabajadores gana el salario mínimo o ingresos cercanos, el ajuste del mínimo suele traducirse en tarifas más altas.
En muchos casos, el aumento no se da de golpe, sino de forma gradual, a medida que se renegocian horarios, turnos o contratos.
Guarderías y jardines infantiles
Las guarderías y jardines infantiles privados, que no hacen parte del sistema educativo formal, también pueden verse presionados al alza. El aumento del salario mínimo eleva el costo de la nómina de auxiliares, docentes y personal de apoyo, lo que puede reflejarse en mensualidades o matrículas.
Oficios y mantenimientos
Servicios como plomería, electricidad, pintura o arreglos locativos también suelen tomar el salario mínimo como referencia para actualizar honorarios, incluso cuando no todos estos trabajos están formalizados.
En la práctica, el aumento del mínimo sirve como un piso de negociación para estos servicios, lo que puede llevar a ajustes en las tarifas.
Comercio
En el comercio, el aumento del salario mínimo no suele verse de inmediato en una sola factura, pero sí puede sentirse con el paso de los meses. Esto ocurre, sobre todo, en pequeños y medianos negocios donde la nómina representa una parte importante de los costos.
Tiendas de barrio, restaurantes, cafeterías, peluquerías, ferreterías y otros comercios intensivos en mano de obra enfrentan en 2026 un mayor costo salarial por el aumento del mínimo y de los recargos asociados. En muchos casos, ese ajuste no se traslada de una sola vez, sino de forma gradual, a medida que los negocios revisan precios y márgenes.
Independientes: salud, pensión y aportes mínimos
Para quienes trabajan por cuenta propia, el aumento del salario mínimo también se siente, incluso si no ganan ese monto. La razón es que, en Colombia, los aportes a salud y pensión no pueden calcularse por debajo de un salario mínimo.
Desde el 1 de enero de 2026, ese piso será de COP 1.750.905, lo que eleva automáticamente el valor mínimo sobre el cual los independientes deben cotizar.
El cálculo de los aportes parte del Ingreso Base de Cotización (IBC), que corresponde al 40 % de los ingresos mensuales, una vez descontados los costos asociados a la actividad (cuando aplica). En el caso de los contratistas por prestación de servicios, no se pueden deducir costos.
Si el resultado de ese cálculo queda por debajo de un salario mínimo, la ley obliga a cotizar como mínimo sobre un salario mínimo completo.
Por ejemplo, un trabajador independiente con ingresos bajos o variables puede terminar cotizando sobre un ingreso superior al que realmente recibe. En 2026, eso implica que el aporte mínimo mensual será, como referencia:
- Salud: COP 218.863
- Pensión: COP 280.145
En total, el pago mínimo por estos dos conceptos ronda los COP 499.008.
Otros aportes
Además de salud y pensión, los independientes pueden estar obligados o habilitados a pagar:
- ARL, según el tipo de contrato y la actividad económica.
- Caja de compensación, con porcentajes que varían según el nivel de beneficios.
Estos pagos se realizan a través de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA).
Pensiones: quiénes sí y quiénes no sienten el aumento
El aumento del salario mínimo en 2026 no se traduce en el mismo incremento para todos los pensionados. La clave está en el valor de la mesada: si equivale a un salario mínimo o si está por encima de ese umbral.
Pensión mínima
Las pensiones que equivalen a un salario mínimo sí se ajustan en la misma proporción en la que sube el salario mínimo. En estos casos, el aumento es automático.
Con el salario mínimo fijado en COP 1.750.905 para 2026, los pensionados que reciben una mesada mínima verán reflejado el incremento del 23 % desde el 1 de enero. Este grupo corresponde a los pensionados con ingresos más bajos del sistema, para quienes el salario mínimo funciona como referencia directa.
Pensiones superiores a un salario mínimo
Para los pensionados cuya mesada está por encima del salario mínimo, la regla es distinta. Estas pensiones no se ajustan con el aumento del salario mínimo, sino con base en la inflación (IPC) del año anterior.
Hasta noviembre de 2025, el DANE reportó una inflación anual de 5,30 %. Si el dato de cierre del año se mantiene en niveles similares, ese sería el porcentaje de referencia para el ajuste de estas mesadas en 2026. El porcentaje definitivo se conocerá cuando el DANE publique la inflación final del 2025, el próximo 9 de enero de 2026.
Salario integral: cómo queda en 2026
El aumento del salario mínimo también tiene efectos en el salario integral, una modalidad de pago que suele generar confusión porque no aplica para la mayoría de los trabajadores.
El salario integral está pensado para cargos de alta remuneración y se caracteriza porque incluye, en un solo pago, el salario y la mayoría de las prestaciones sociales, recargos y beneficios (con excepción de las vacaciones). Su objetivo es simplificar la nómina tanto para el empleador como para el trabajador.
La ley establece que el salario integral no puede ser inferior a 13 salarios mínimos mensuales. Esto no significa que todos los trabajadores que ganen más de ese umbral deban recibir salario integral, sino que es legal que se pacte bajo esa modalidad.
Con el salario mínimo de 2026 en COP 1.750.905, el salario integral mínimo queda en:
- Total: COP 22.761.765
- Factor salarial (70 %): COP 17.509.050
- Factor prestacional (30 %): COP 5.252.715
Qué cambia con el aumento del mínimo
Al subir el salario mínimo, también sube el piso legal del salario integral. Esto puede afectar a nuevos contratos de salario integral que se firmen en 2026, renegociaciones salariales o ajustes en empresas que manejan escalas salariales atadas al mínimo.
Para la mayoría de los trabajadores, sin embargo, este cambio no tiene impacto directo, ya que el salario integral está reservado para una franja muy específica del mercado laboral.
La desindexación pendiente
Más allá de cuánto sube el salario mínimo, la pregunta de fondo sigue siendo qué tantos cobros continúan atados a este indicador. Aunque en los últimos años se han desligado más de 200 ítems, otros siguen usando el salario mínimo como referencia, sin que exista un inventario público y actualizado que permita identificarlos fácilmente.
Esa falta de claridad explica por qué, cada vez que se anuncia un aumento del mínimo, reaparecen las mismas dudas en los hogares: qué sube, qué no y dónde puede colarse el ajuste en el bolsillo.
La discusión sobre la desindexación busca precisamente evitar que un aumento que beneficia de forma directa a unos 2,4 millones de trabajadores (dentro de una fuerza laboral de más de 24 millones de trabajadores) termine diluyéndose en mayores costos para el resto de la población. Mientras ese proceso no se complete, el salario mínimo seguirá siendo mucho más que un sueldo mensual: seguirá siendo una referencia que atraviesa buena parte de la vida cotidiana.
Recuerde, como regla general: si un cobro está expresado en salarios mínimos, sube con el salario mínimo. Si depende del costo de la mano de obra, puede subir gradualmente. Si está regulado por inflación (IPC) u otra fórmula, no debería subir por el salario mínimo.
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