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Cientos de colonos judíos iniciaron este lunes una marcha de dos días en protesta contra su propio gobierno. Salen desde el asentamiento israelí de Ulpana, en el territorio palestino ocupado de Cisjordania, hasta el Parlamento israelí en protesta por la próxima evacuación de esa colonia, ordenada por el Tribunal Supremo de Israel.
La marcha acabará ante el Parlamento, al que la derecha nacionalista y el movimiento colono exige la aprobación de una ley para legalizar los asentamientos que incluso Israel considera ilegales (según el Derecho Internacional Humanitario todas las colonias israelíes en suelo palestino son ocupaciones ilegales). Tras su llegada de la movilización a Jerusalén se celebrará una manifestación frente a la Cámara y se espera que los manifestantes se unan luego al grupo que pide lo mismo con una huelga de hambre y ha establecido una tienda de campaña a las afueras del Tribunal Superior de Justicia.
«Cientos de personas están participado en la marcha, que es pacífica y consta de tres partes: una que partió de Ulpana, otra que salió de Givat Asaf y la otra de Migrón, los tres barrios que corren riesgo de ser destruidos», declaró Miri Ovadia, portavoz del movimiento colono en Cisjordania. La protesta, añadió, tiene como objetivo «ganar el apoyo de la gente para que se encuentre una buena solución al problema y mostrar la fortaleza de nuestro compromiso para quedarnos aquí y mantener la presencia judía en esos barrios».
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha cumplido después de varios años con la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a evacuar cinco inmuebles permanentes y varios temporales levantados ilegalmente en Ulpana, en el distrito cisjordano de Ramala, sobre tierras robadas a particulares palestinos. El Gobierno ha ofrecido trasladar a los colonos a una tierra aledaña, también palestina, expropiada hace años para establecer una zona militar.
Sin embargo, Netanyahu pedirá a los diputados de su partido, el derechista Likud, que se opongan a la ley, que se someterá a votación el miércoles y pretende legalizar las colonias pagando una compensación a los propietarios de la tierra o si estos no la han reclamado durante cuatro años. La decisión de evacuar las viviendas ha levantado en armas al ala más nacionalista del Gobierno israelí, que ha pedido la destitución del ministro de Defensa, Ehud Barak, y del viceprimer ministro Shaul Mofaz por «causar daño a la colonización» judía de los territorios palestinos.
El proyecto de ley propuesto por varios diputados ultranacionalistas para evitar la evacuación de viviendas en Cisjordania empieza abrir las primeras grietas en el gobierno de Netanyahu. La confrontación con el jefe del gobierno la iniciaron los ministros de Exteriores, Avigdor Lieberman (del partido ultraderechista Israel Betenu), y el de Interior, Eli Yishai (del ultrarreligioso sefardí Shas), al anunciar públicamente su apoyo a la llamada «Ley de regularización» de viviendas en Cisjordania que han sido construidas en tierras palestinas de propiedad privada.
La ultraderecha teme que el caso de Bet Haulpaná desencadene una ola de demandas judiciales que la nueva ley trata de bloquear con carácter retroactivo. Llamada también «Ley Migrón», por otro asentamiento pendiente de ser evacuado, la propuesta de ley establece que si el propietario palestino no recurre a los tribunales en el plazo de cuatro años desde que fue construido el nuevo barrio judío, las viviendas no serán evacuadas.
Mientras se abren esas grietas en el gobierno israelí, el problema de fondo, que es la situación de los palestinos a quienes se les usurpa ilegalmente sus tierras, sigue dando de qué hablar. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) condenó hoy «el fortalecimiento de una ocupación que amenaza con ser irreversible», en la víspera del 45 aniversario del de la Guerra de los Seis Días, en la que Israel conquistó Jerusalén Este, Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y el Sinai egipcio. Además la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó este lunes un informe según el cual la expansión de las colonias judías en los territorios árabes ocupados es una de las principales causas de la precariedad que sufren los trabajadores palestinos.
El documento de la OIT indica que el deteroro en el campo laboral de los palestinos es una constante desde el estallido de la segunda Intifada, en 2001. Diez años después, el desempleo es más alto debido a las serias dificultades que enfrentan los palestinos para trabajar en Israel. La tasa de paro en esos territorios árabes el año pasado se situó en el 21 %, pero fue del 32 % para los hombres jóvenes y del 53 % para las mujeres jóvenes. Estas cifras son alarmantes si se considera la particularidad de que el 71 % de la población tiene menos de treinta años.
Además, el responsable de la Misión de la OIT para los Territorios Palestinos, Kari Tapiola, dijo en la rueda de prensa de presentación del informe que desde los Acuerdos de Oslo (1993) el proceso de paz nunca había estado en un punto muerto como lo está actualmente. «La economía palestina ha alcanzado límites (de deterioro) que no pueden ser superados sin una acción respecto a los dos principales obstáculos que enfrenta: la ocupación y la separación», dice el informe.