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El General (R) Oscar Naranjo se decidió por Juan Manuel Santos sobre Alvaro Uribe, estando por encima del Presidente en las encuestas. ¿Que lo llevó a decidirse por no ser candidato a la Presidencia?
Oscar Naranjo oficializó su ingreso a la política, en un país donde la política electoral no ha sido benévola con los militares retirados. Alvaro Valencia Tovar y Harold Bedoya son una muestra de ello. Ambos intentaron llegar al cargo más alto de la nación y no pudieron, una cosa es vestir el uniforme y otra muy diferente hacer política. Pero si alguien podría hoy partir en dos esa historia, es el General en retiro, Oscar Naranjo.
En un país en conflicto y con retos enormes en su seguridad ciudadana, Oscar Naranjo es el rey en las encuestas. Pero entre las encuestas y la presidencia hay un camino tortuoso que el General (R) quiere recorrer con cautela, y tal vez por eso optó por el camino más seguro.
Naranjo tenía la opción de lanzarse como candidato a la presidencia, con el apoyo de Uribe y en contra del Presidente. Lo más tentador hubiera sido dejarse seducir por Uribe e irse en contra de los resultados en seguridad de este gobierno, como lo viene haciendo la oposición. ¿Quién mejor que el General Naranjo para atacar o para defender los resultados en seguridad de esta administración?
Sin embargo, la primera decisión que tomó fue desmarcarse de Alvaro Uribe y la segunda, entrar a hacer fila dentro del Santismo.
Naranjo no tomó el camino fácil, ni se dejó tentar por los cantos de sirena. Apostó por el camino más lento y más complejo: el éxito del proceso de paz con las FARC, su selección como fórmula vice presidencial de Santos y el triunfo del Presidente. Cada uno de estos tres pasos es necesario, difícil y ninguno depende exclusivamente de él. Todos son necesarios para que la apuesta de Naranjo funcione.
Probablemente Oscar Naranjo, uno de los colombianos que mejor conoce nuestros retos en seguridad y además hace parte del equipo negociador del proceso de paz en La Habana, tomó esta decisión porque tiene la convicción de que en el tema más importante del país, el de la paz, Uribe está equivocado y Santos está en lo cierto. Y por eso, le apuesta al realismo: para poner fin al conflicto armado interno, la solución es política. Y para llegar a la Presidencia, hay que recorrer y liderar el camino de la paz y el postconflicto. Y sabe que tiene el perfil para eso.