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El banco HSBC, que actualmente pasa por la mayor reestructuración de su historia y que fue multado con US$1.900 millones tras una investigación sobre sus operaciones en México, lo que causó fuertes críticas a sus sistemas contra el lavado de dinero, ha reconocido que por su compleja estructura y su amplio alcance geográfico fue atractivo para delincuentes, o por lo menos así lo aseguró su presidente ejecutivo, Stuart Gulliver, ante legisladores británicos.
“Nuestra presencia geográfica se hizo muy atractiva para las organizaciones transnacionales criminales, ya sean de origen terrorista o criminal. Hemos aplastado nuestra reputación con los sucesos de México. Las cosas que ocurrieron chocan en todo sentido con nosotros”, afirmó.
Los problemas del banco en México comenzaron con la compra del Grupo Financiero Bital en 2002, adquirido a un bajo costo porque en ese entonces enfrentaba dificultades. Años después, la entidad recibió fuertes críticas referentes al tema antilavado de dinero, ya que su sistema de control laxo había permitido a los carteles mexicanos mover alrededor de US$881 millones.
Y es que en México se estima que durante 2012 el monto de dinero lavado ascendió a US$10.000 millones, lo que representó un 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación, según lo revela el documento Lavado de dinero, publicado por la Dirección de Servicios de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados de México.
El director de la Unidad de Información y Análisis financiero de Colombia (UIAF), Luis Edmundo Suárez, dijo que “se lavan no menos de US$2,1 billones anuales. Los cálculos del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y Naciones Unidas, estiman que la cantidad de dinero lavado en el planeta asciende al 2% del PIB mundial”.
Lo anterior demuestra que los recursos de procedencia ilícita pueden ser transferidos con facilidad y de forma inmediata entre países o regiones.
En América Latina, México se encuentra por debajo de Perú en cuanto al porcentaje del PIB que representa el lavado de dinero, pues el último reporta el 4,4% a 2011, frente al mencionado 3,6% para México en 2012.