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La guerra sigue viva

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Un poco más de cuatro años han pasado desde la firma del Acuerdo de Paz. No obstante, gracias a la entrevista hecha por Ariel Ávila y Andrea Aldana a alias Jonnier, uno de los altos mandos de las disidencias de las Farc, queda claro que aunque con las negociaciones de La Habana se dio un gran paso para alcanzar la paz, en el territorio colombiano la guerra aún sigue viva y el camino que falta por recorrer para que esta llegue a su fin es extenso.

Para empezar, hay que resaltar que las disidencias no son una gran organización estructurada, todo lo contrario, son 28 grupos armados que se podrían encasillar en tres grupos: por un lado, están las disidencias de Gentil Duarte e Iván Mordisco; por otra parte, está la Segunda Marquetalia, y al final quedan un sinfín de estructuras criminales desarticuladas. Todos estos grupos han estado batallando entre sí, para tomar el control de las áreas que anteriormente ocupaban las Farc-Ep, generando una ola de violencia enorme en muchas zonas rurales del país.

Desde el 2016 las disidencias han ido tomando más fuerza, ganando terreno, reclutando gente y consiguiendo armas. Según Jonnier, sus estructuras han crecido un 60 % aproximadamente. Eso nos demuestra que, en caso de no hacer nada al respecto, no es una locura afirmar que en unos años el conflicto armado colombiano podría volver a afectar a la población rural tanto como lo hacía antes.

Sin embargo, esto no es sorpresa alguna, es algo que se preveía teniendo en cuenta la posición e ideología del Gobierno actual del país. Más de 230 excombatientes han sido asesinados hasta el día de hoy, y no hay forma de asegurarles a los firmantes que el Gobierno implemente de forma integral el Acuerdo de Paz. Este es un proceso complicado que necesita apoyo total, no sólo de los excombatientes y de la nación sino de todos los colombianos, pues debería verse como la posibilidad de tener paz para toda la sociedad, no únicamente para las Farc y el Estado.

Hay que mencionar que no solamente el asesinato de excombatientes ha sido el punto de mira de los grupos armados. En los últimos años se ha visto cómo el desplazamiento forzado afecta a diferentes comunidades del país, dejando a su propia suerte a familias enteras. Además, hay un tema que inquieta y a la vez aterra a todos los indígenas, campesinos y población rural en general: las masacres. Cada semana los medios de comunicación se abastecen de noticias sobre alguna masacre en diferentes partes del país. Se ha llegado a tal punto que estos hechos deplorables empiezan a parecer algo muy normal, un suceso más del día a día en Colombia.

En definitiva, en estos momentos se están viviendo diversas guerras a lo largo del territorio colombiano, y no son sólo con las disidencias; también están los grupos paramilitares, las mafias del narcotráfico, el Eln y demás grupos armados que atentan contra la población civil. Es fundamental empezar a buscar soluciones por medio del diálogo y trabajar en el cumplimiento de lo pactado en las negociaciones, tanto las que se han hecho en el pasado como las que se lleguen a hacer en un futuro. Es entonces necesario apoyar e informarse sobre el trabajo que se ha llevado a cabo en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, pues como colombianos debemos buscar el bien común y construir la paz conjuntamente.

Ángel Campaña

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