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Los integrantes de ChocQuibTown son artistas y a la vez objetos de estudio. Músicos que han decidido basar su propuesta sonora en las manifestaciones folclóricas del Pacífico colombiano, hablan de la investigación como elemento principal de su actividad. Goyo, Tostao y Slow, los responsables del surgimiento y la consolidación de la banda, en cambio, se dedican a sacar todo lo que tienen adentro.
Goyo, de familia de cantaoras, aprendió desde muy pequeña a no pisar el canto de los demás. Esa enseñanza la recibió de su mamá, una de las voces más representativas del Chocó, durante su ceremonia de graduación en la escuela de Condoto. Para ese entonces ella ya estaba preparada para iniciar su bachillerato y también estaba lista para hacer que el canto colmara su esencia. Slow, también de Condoto, suspiraba por los sonidos de Jamaica y del Caribe, sin entender mucho por qué su Pacífico estaba tan relegado. Y Tostao, por su parte, escuchaba con atención a los bogas, aquellos personajes casi de la literatura que transportaban de un pueblo al otro a los habitantes y lograban engalanar con sus relatos los recorridos por los ríos Atrato y San Juan.
Con toda esa carga genética a los tres personajes no les hacía falta investigar sobre sus raíces, más bien exploraron su interior y pusieron en la mira ritmos del exterior como el funk, el hip hop y el rock. Le echaron mano a eso que los demás llamaban investigación para mezclar los elementos tradicionales con otros aires ajenos a lo que habían escuchado toda la vida. Con paciencia, con algo de ingenio y mucho de espontaneidad, hicieron una fusión exitosa, sensual y atractiva.
“Nuestros gobernantes y la gente influyente del país pasaban las vacaciones en la Costa Atlántica, entonces venían hablando de lo que escuchaban allá. Cuando empezamos con el proyecto hace diez años y decíamos ‘Somos Pacífico’, casi todo el mundo pensaba que eso era sinónimo de pacifista”, comentan los integrantes de ChocQuibTown, quienes además de las influencias de la tierra comparten el gusto por la música de Michael Jackson y los recuerdos de un sonido panameño que durante su niñez penetraba con fuerza en los diversos rincones de su departamento.
El sonido del Pacífico es virgen todavía. Cuando Goyo, Tostao y Slow se introducen en su ambiente, dejan que los alabaos de Andagoya y las guitarriadas de Aguabajo les susurren al oído y se olvidan de la parafernalia tecnológica que comanda estos tiempos de la globalización. Ahí siguen aprendiendo del entorno y se convencen de que lo que hacen no es una locura. Se llenan de argumentos para salir adelante y así han producido dos trabajos discográficos de buena aceptación en Colombia y de impecable recepción en el exterior. Por fuera, claro, no son un grupo que explora el folclor nacional, son una banda de hip hop colombiano.
“El hip hop es la poesía de la calle, de las grandes ciudades, pero también representa el sentir de la gente que vive en la realidad colombiana y que tiene la vía destapada enfrente de su casa y que también tiene el río, esa autopista de agua que comunica nuestros pueblos”, dicen estos artistas, que tienen la firme intención de posicionar a los grandes maestros de su región para que adquieran la misma importancia de ídolos como Lucho Bermúdez, Pacho Galán y Los Gaiteros de San Jacinto.
Pero mientras eso sucede, los exponentes de lo que se ha denominado como nuevas músicas colombianas siguen trabajando. Durante la más reciente gira de ChocQuibTown por Europa, la banda se encontró con seis grupos colegas que también fundamentan su apuesta en los sonidos del Pacífico. Bahía Trío, La Revuelta, Herencia, Quantic y su Combo Bárbaro, Canalón y La Mojarra Eléctrica conquistaban escenarios lejanos para, de paso, abrirse camino en esta tierra dominada por el vallenato y la cumbia.
“Somos un grupo bien pueblerino que hace giras por Europa de más de 40 fechas. Nuestras letras hablan muchas cosas de la cultura del Pacífico. Por lo general, la gente no entiende cuando decimos Yenyeré, pero nos gusta ir introduciendo elementos de nuestra tradición, porque en Colombia no todos hablamos igual”, aseguran estos músicos que extrañan aquellos tiempos memorables cuando el folclor colombiano se caracterizaba por el manejo agudo del humor fino y del doble sentido. Cosas como Dame la puntica pa’calentarme que le cantaba una pícara mujer a su pareja haciendo referencia a una cobija y no a otra cosa, se quedaron en el olvido y fueron reemplazadas por historias menos divertidas.
Goyo, Tostao y Slow se siente cómodos en el ámbito de la música tradicional del Pacífico, pero también se desenvuelven con destreza en terrenos como rap y el hip hop. Eso sí, el acento chocoano no es negociable y es lo que los diferencia de otras propuestas similares.
Con tambores, mezclas a veces rústicas y a veces elaboradas y con el rapeo particular, los integrantes de ChocQuibTown conquistan cada vez más la escena mundial. “Tenemos una invitación a África en enero. En Europa puede que se sepan nuestro show de memoria, pero en Colombia mucha gente no sabe que existimos”, dicen los artistas mientras preparan una gira por Argentina y planean la posibilidad de hacer algunos conciertos acústicos en Colombia.
Están nominados con la canción De dónde vengo yo en los premios Grammy Latino y también están postulados como mejor grupo en los Premios Shock 2010. Ganen o no, ya saben que tienen dos cosas seguras. Lo primero es que son músicos y lo segundo es que seguirán siendo objeto de estudio.