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El reggae le llegó gratis a Damian Marley. Era el producto número uno de consumo familiar y para escucharlo tan sólo tenía que acercarse a Bob Marley, su padre, cuando hablaba, o recurrir a su buena memoria y recordar las muchas jornadas de relax musical a las que, de manera accidental o premeditada, pudo asistir. El reggae estaba siempre ahí, a la mano, de corazón y sin pedir nada a cambio.
Damian Marley creció y a los 14 años ya tenía su propia agrupación, dedicada, por supuesto, a perpetuar el nombre de su padre y a hacerle eco a algunas realizaciones de sus hermanos mayores, consagrados también al noble oficio de componer y cantar. Sin embargo, cuando obtuvo los primeros dólares fruto de su esfuerzo, no los quiso invertir en apoyar al reggae porque, según sus propias palabras, con el talento de su padre era más que suficiente. Marley hijo quería otra cosa, pero una que al mismo tiempo conservara el circuito con lo que había escuchado toda la vida.
En esa ardua búsqueda encontró un sonido que sus mayores denominaron raggamuffin y que las generaciones posteriores llamaron, simplemente, ragga. Claro, eso era, sin ir más lejos, el reggae legendario, el de su padre y tantos otros sabios exponentes, o el dancehall tradicional de Jamaica, pero con algunos elementos modernos y con una instrumentación basada en componentes electrónicos. Así que su primer capital económico lo invirtió al raggamuffin y a ese estilo moderno decidió dedicarle el resto de sus días.
“El mayor legado desde la fundación del reggae es que les ha abierto las puertas a otros artistas jamaiquinos. Pero en cuanto a la música se refiere, mi papá le mostró el género al mundo y difundió los mensajes de amor y paz que contenían sus canciones. Yo intento hacer lo mismo, pero desde un estilo que va de acuerdo con mi edad y mi sentimiento”, comenta Damian Marley cuyo apodo inicial fue Junior Gong, una derivación del nombre artístico de su padre, a quien se conocía en las Antillas como ‘Gong’.
Damian Marley apareció en la escena discográfica con el álbum Mr. Marley, de 1996. Cinco años más tarde regresó con una propuesta más ajustada a lo que sería el estilo que lo dio a conocer internacionalmente. Su producción Halfway Tree marcó el inicio de su romance con los seguidores del reggae de antaño, pero también coincidió con el respaldo de los públicos más juveniles.
“Empecé a trabajar en el primer álbum, Mr. Marley, cuando apenas tenía 14 años. Fue muy emocionante porque por primera vez la gente tuvo la noción de mi voz y conoció mis canciones, la música y el trabajo que había realizado mucho tiempo atrás. Durante ese proceso, entre una creación y la otra. empecé a encontrar mi propio sonido”, declara este personaje que, a pesar de ser descendiente de una de las instituciones del reggae, aplaude, motiva y agradece la fusión, el mestizaje, con otras corrientes sonoras, porque esa es la única manera de que el género de su padre no tome la vía de la extinción, como muchas otras artes tradicionales.
Para la crítica especializada, el registro más completo de Damian Marley es Welcome to Jamrock, un trabajo musical de 2005 en el que el jamaiquino pone sobre el tapete la relación entre el reggae, el raggamuffin y el rock, con un elemento de tipo transversal, el rap.
“Sé que para mis seguidores, esta producción discográfica es muy importante. Sin embargo, para mí no es relevante. Quiero decir que no tengo ninguno favorito. Cada uno de mis álbumes refleja un momento específico de mi vida, mi camino, en dónde estaba parado en aquel instante y cómo me encontraba sentimentalmente. Cada uno de los discos que he hecho es especial para mí”, cuenta este artista que ha hecho conciertos privados y masivos con varios de sus hermanos. Ziggy, Julian, Stephen y Ky-Mani, quien el año pasado se presentó en Rock al Parque, se han reunido con Damian Marley para ratificar que sus estilos son diferentes pero complementarios. No son competencia, son cómplices para cualquier iniciativa.
En el 2010 el jamaiquino tuvo el propósito de ampliar su espectro musical y convocó al rapero Nas para hacer un álbum que se llamó Distant Relatives. “Con Nas, queríamos juntar nuestros proyectos musicales. La música reggae habla sobre el amor hacia África. Entonces, cuando empezamos a trabajar nos dimos cuenta de que queríamos hacer un registro que hablara e hiciera referencia a nuestro vínculo con ese continente negro y el amor que sentimos por la tierras de nuestros ancestros, de nuestros antepasados”, dice Damian Marley, quien todo este año ha estado dedicado a la divulgación de un extraño proyecto llamado SuperHeavy, cuyo álbum ya se encuentra de venta en Colombia. En él, además de este exponente del raggamuffin, participan figuras como Mick Jagger, Dave Stewart, Joss Stone y A.R. Rahman.
“Estar en Super Heavy ha sido muy emocionante porque yo siempre he sido admirador de estos artistas, con los que trabajé hombro con hombro”, ratifica Marley, quien no se conformó con la herencia gratuita del reggae y buscó un sendero personal sin perder el legado.
Damian Marley en Colombia. Lunes 7 de noviembre a partir de las 2 p.m. Carpa del Castillo Marroquín, cinco kilómetros adelante del peaje en la Autopista Norte. Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com