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Es imposible negar que el formato del fútbol colombiano es emocionante. Sí, los reclamos por la irregularidad de los equipos que llegan a las finales son innegables, pero acá estamos, una vez más, con la calculadora en una mano y el tensiómetro en la otra.
La Liga BetPlay define a sus finalistas. En un grupo hay tres equipos todavía en carrera y en el otro, dos. Júnior, América y Pasto son los únicos que se fueron temprano de la fiesta. Sin embargo, como el propio torneo en su fase regular, esa lucha cerrada en la punta de ambos grupos es producto y reflejo de la falta de constancia de los equipos, que, en sus mejores momentos, no son capaces de mantener el ímpetu.
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Por ejemplo: ¿cómo explicar lo de Santa Fe? Puntero de su grupo antes de la fecha cinco, en curva de rendimiento ascendente, líneas sólidas, ideas claras y cuando necesitó ganarle a Pereira para ir a la última fecha con las mejores chances, ¡pum!, 5-1. ¿Tanto pesó el anuncio del técnico Alfredo Arias de irse del equipo una vez se acabe la participación cardenal en el torneo?
Ahora el león cierra con Millonarios, que quedó con más opciones de llegar a la final, tras ganarle a Júnior el domingo y subirse al primer puesto del cuadrangular. Será un final de infarto, con Pereira también metido en la pelea y un clásico capitalino para definir el finalista, escenario perfecto para desatar un mar de nervios en Bogotá.
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Y si, por un lado, la irregularidad es ley, por el otro, pasa lo mismo. “Si por allá llueve, por acá no escampa”. Águilas Doradas empezó los cuadrangulares dominante. Nueve de nueve puntos. La banda de Leonél Álvarez, decían, “ya estaba en la final”. Pero el peso de la presión, y una nómina muy corta, dejó cojos a los antioqueños. Y un equipo de la misma tierra, Independiente Medellín, más curtido, pero con un entrenador más “novato”, les quitó la punta de la zona.
Tenían todo de cara y ahora no dependen de sí mismos. Dos panoramas casi calcados en los dos grupos, que se definirán en la última fecha y tienen dos claros favoritos para llegar a la final, la lucha por la estrella de diciembre.
Millonarios: confiar en el proceso
Si hay un equipo que puede ser la antítesis de ese contexto irregular es Millonarios. El equipo de Alberto Gamero lleva varios años siendo protagonista, más allá de que la gran deuda del proceso son los títulos, esquivos por la falta de contundencia, precisamente, en momentos decisivos.
Parece que este sí es el año, aunque siempre sucede lo mismo. No obstante, esta vez Millonarios llega menos presionado, con el título reciente de la Copa BetPlay a cuestas, puntero del Grupo A y mostrando el mejor juego entre los semifinalistas. El proceso de Gamero ha dado frutos, negarlo es necedad, y en este torneo el grupo ha mostrado que sabe reponerse de golpes, como le pasó en el último tramo de la fase regular y en las recientes fechas de los cuadrangulares, cuando perdió la punta y volvió a recuperarla en la fecha pasada.

Cerrará su camino para llegar a la final con Santa Fe, su clásico rival. Un arma de doble filo porque puede ser una motivación extra o, en la misma medida, una presión añadida.
Los cardenales también llegan con chances, pero, tras la última goleada, el equipo no ilusionan a sus hinchas. Parece más peligroso Pereira, que viene bien aceitado, es un equipo intenso y cierra con Júnior, el cuadro más flojo de la zona A.
No obstante, Millonarios no debe estar pendiente de otros resultados porque depende de lo que logre en el clásico. La victoria lo deja tranquilo, mientras que un empate lo hará mirar de reojo el partido en Barranquilla, rogando un traspié matecaña.
¿Medellín sorprende?
Independiente Medellín podría considerarse una de las gratas sorpresas del torneo. Principalmente porque, aunque su nombre y figura le daban espalda, David González, entrenador del equipo, fue muy cuestionado todo el semestre en la capital antioqueña.
Medellín fue silencioso todo el torneo. Un equipo ordenado, de interesantes chispazos ofensivos y buen rendimiento. A las finales entró tercero y a la última fecha del cuadrangular B llegó primero. Les dolió el empate con Pasto y la derrota con Águilas, en las primeras tres fechas, pero en las dos siguientes el equipo de González le dio vuelta al panorama, venció a América y al equipo de Rionegro, y dejó encaminada su clasificación a la final.
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El poderoso depende de sí mismo, como Millonarios, aunque tendrá que ganar. El empate le da vida a Águilas, que cierra en Cali con América, y tendrá que salir sí o sí por la victoria. La diferencia de los dos es de solo un punto, mientras que Pasto está eliminado, pues el primer ítem de desempate con sus rivales es la posición en la fase todos contra todos, en la que lo supera Medellín.
Siguiendo la lógica, Millonarios y Medellín están encaminados a clasificar a la final. No obstante, nada está garantizado, como se dijo, si algo tiene este formato es la tensión, esa delgada línea entre la irregularidad, la mediocridad y la competitividad de un torneo en el que todos tienen opciones de llevarse la estrella.
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