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A medida que se acercan las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las cuales se llevarán a cabo el próximo año, son menos los candidatos que están dispuestos a enfrentarse a Donald Trump. Hoy, una de las contendoras demócratas, Kamala Harris, puso fin a su campaña presidencial, luego de una recaudación de fondos decepcionante que terminó dejándola en jaque.
«Mi campaña para presidenta simplemente no cuenta con las fuentes de financiación necesarias para continuar», dijo a sus seguidores Harris, de 55 años, en un correo electrónico.
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Harris se convirtió así en la primera de las figuras demócratas en bajarse de la pelea por la nominación, en la que ya habían quedado varios en el camino. Ahora, siguen 15 candidatos en la lucha. Tras una prometedora campaña lanzada en enero, la exfiscal de California tuvo problemas en los últimos meses para definir su postura en varios asuntos internos del país.
Harris se había lanzado en enero y era la única mujer negra en la contienda para afrontar a Trump en las elecciones presidenciales de 2020. La senadora había sido relegada al sexto lugar (con el 3,4% de la intención de voto demócrata, según el promedio de RealClearPolitics) por el multimillonario Michael Bloomberg, que se lanzó a fines de noviembre.
«No soy multimillonaria, no puedo financiar mi propia campaña», escribió Harris. «Y a medida que avanza la campaña, se hace cada vez más difícil recaudar el dinero que necesitamos para luchar».
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Mientras desarrollaba una intensa campaña en Iowa, Harris dijo que ha tomado «una de las decisiones más difíciles» de su vida «en los últimos días».
Harris creció en la ciudad californiana de Oakland, de padre jamaicano y madre india, ya fallecida. Desde el comienzo de su carrera, ha acumulado títulos pioneros. Después de dos períodos como fiscal en San Francisco (2004-2011), fue elegida dos veces fiscal de California (2011-2017), convirtiéndose en la primera mujer, pero también la primera persona negra, en dirigir los servicios judiciales del estado de mayor población del país.
Luego, en enero de 2017, llegó al Senado siendo la primera mujer con orígenes del sur de Asia y la segunda senadora negra en la historia de Estados Unidos.