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La fiesta de la bici

Lo que comenzó como un ciclopaseo nocturno, se transformó en un movimiento ciudadano que le perdió el miedo a moverse en bicicleta por esta ciudad montañosa.

Los ciclopaseos nocturnos convocan cada ocho días a más de 3.000 personas.  /Cortesía Colectivo Siclas
Los ciclopaseos nocturnos convocan cada ocho días a más de 3.000 personas. /Cortesía Colectivo Siclas

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Si se le pasaron los años, se llenó de miedo, le dio pereza o por cualquier otro motivo nunca aprendió a montar en bicicleta, los sábados en la mañana, en el barrio Carlos E. Restrepo, de Medellín, un colectivo ciudadano le enseña a pedalear, a frenar a tiempo, a pedir la vía y a conocer y desvarar su bici. En tres sesiones, entre teoría y práctica, lo dejan listo para redescubrir la ciudad a bordo de dos ruedas.

Carlos E, ese barrio donde los viernes en la noche los universitarios leen, toman cerveza y se encuentran con sus amigos, también fue el punto de partida un movimiento civil que ahora tiene a más de 4.000 personas montando en bicicleta cada ocho días.

Con rutas definidas por iniciativas ciudadanas como Siclas y Pedaleando Alma, gente de todas las edades llega los miércoles a ese barrio —y cada mes al Museo de Arte Moderno— para conformar una nube de caballitos de acero que atraviesa parques, calles y principales avenidas reconquistando la ciudad, ejercitándose y entendiendo que es posible desplazarse de otra manera.

En 2010 Mauricio Mesa, coordinador de Siclas, se aventuró con un pequeño grupo de amigos a recorrer, cada 15 días, en bicicleta algún lugar diferente de Medellín. La convocatoria en redes sociales se fue masificando hasta convertirse en una cita ciudadana de cada semana.

Al tiempo, Carlos Carvajal, de Pedaleando Alma, convocó en 2011 al primer ciclopaseo masivo que se hizo en la ciudad. El 13 de diciembre, 3.000 personas se pasearon por el río Medellín para disfrutar de los alumbrados navideños, fue el primer evento de lo que ahora se conoce como La Fiesta de la Bici. Un recorrido mensual, de 12 a 25 kilómetros, al que asisten en promedio 5.000 personas.

“Cuando pasamos por los barrios, las señoras salen a la calle a aplaudirnos y saludarnos, la gente grita, se ríe, los taxistas nos dan vía, los conductores se detienen un momento para dejar pasar a la gran masa ciclista, estamos rompiendo los lazos de agresividad que a veces forma el tráfico pesado. Hemos atravesado las barreras geográficas, llevando a gente a barrios que nunca habían visitado y a los que no irían solos, demostrando que esta es una ciudad que se deja pedalear. Paseándonos desde Bello a Aranjuez, a Campo Valdez, a Laureles o al Poblado”, dice Carlos Carvajal.

Pero lo más interesante de este movimiento ciudadano, del que hacen parte ambos colectivos, es que han llevado el debate de la movilidad a otro nivel. Conformaron la Mesa Metropolitana de la Bicicleta, exigieron modificar el Plan de Ordenamiento Territorial de Medellín para incluir kilómetros de ciclorrutas, lograron que el metro permitiera el ingreso de bicicletas plegables a las estaciones y convirtieron la ciudad en la próxima sede del Foro Mundial de la Bicicleta, en 2015. Evento que saldrá por primera vez de Curitiba, Brasil, para llegar a la capital de Antioquia.

“Esto se trata sólo de mirar la bici como un ‘parche’, se trata de convencer a la gente de que es posible sacarla todos los días, utilizarla como un medio de transporte. Pero aún hay muchas discusiones para dar y dentro del gobierno nos encontramos tanto aliados como la Secretaría de Cultura, como organismos completamente desinteresados, como la Secretaría de Movilidad”, dice Mauricio Mesa.

Uno de los principales propósitos de la Mesa Metropolitana de la Bicicleta es que el Área Metropolitana logre incluir las bicicletas en el Sistema Integrado de Transporte de la ciudad e interconectar los 30 kilómetros de ciclorrutas que se han construidos de manera aislada. “No necesitamos tantas ciclorrutas, sabemos que tomando algunas medidas todos podríamos transitar por la misma carretera. Pero necesitamos que se demarquen lugares exclusivos para bicicletas y que se reduzcan las velocidades permitidas para algunos carriles”, dice Carlos Carvajal.

Sin duda, Medellín está impulsando un debate en el que ya las principales ciudades latinoamericanas han tenido importantes avances. El Foro Mundial de la Bicicleta será la excusa para que esta comience a ser una conversación nacional.

angelicamcuevas@elespectador.com

@angelicamcuevas

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