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Con cerca de 300 mil votos, Jorge Iván Ospina se quedó con la Alcaldía de Cali, tras una campaña en la que los ataques entre candidatos fue el diario vivir. Figura de la Alianza Verde, su victoria se logró con el apoyo de los liberales y el Partido de la U, que lidera en el Valle la actual gobernadora Dilian Francisca Toro. En entrevista con El Espectador, el próximo alcalde de Cali dice que intentará corregir los errores del pasado, que continuará con el proyecto de educación y que no va a tirar por la borda lo construido.
¿Cuál cree que es la razón para que cerca de 300 mil caleños votaran por usted?
Porque existe una historia de trabajo. Tuve la oportunidad de ser director del Hospital Universitario del Valle por cinco años, en los que servimos a la gente, lo estabilizamos económicamente y lo sacamos adelante para hacerlo el más grande de Colombia. Además, fui alcalde durante cuatro años, en los que construí ciudadelas educativas, avanzamos en infraestructura y creamos el Salsódromo y el Festival Petronio Álvarez. Y porque también fui senador e impulsé leyes, como la que paga las primas de junio y diciembre a las señoras que nos ayudan en el hogar, y la que se les paga a los médicos por hacer su especialidad. Y durante 10 años he trabajado con el Distrito de Aguablanca. La gente se movilizó porque hay evidencia del paso mío por Cali.
¿Cómo se sobrepuso a todos los cuestionamientos que salieron a relucir en su contra en la campaña?
Hubo una estrategia sistemática, pensada y trabajada por mis contradictores para hacerme un daño reputacional. Lo observé desde el principio de año. Por fortuna logramos develar este daño y, a partir de acciones como la huelga de hambre y estrategias de comunicación, neutralizamos esa estrategia. Ellos pensaron que el tema era atacar mi reputación y no llenar de contenido la campaña.
Otro factor evidente que le ayudó fue el apoyo de diversos sectores, en especial el grupo político de Dilian Francisca Toro. Al igual que en las elecciones para la Gobernación, se demostró que esa bancada inclinó la balanza. ¿Eso fue vital en su aspiración?
Diría que sí, pero no se puede dejar atrás a la Alianza Verde, que pasó de 25 mil a 100 mil votos. De alguna manera, aquí hay una representación electoral fuerte y vigorosa del Verde, que hoy ya tiene cuatro concejales. Ahí se evidencia que hay una manifestación de una política independiente. En fin, es la sumatoria de todo, del apoyo de los liberales, la U y los verdes.
¿Su alcaldía va a ser una coadministración con el grupo de Dilian Francisca Toro, quien está representada en la Gobernación con Clara Luz Roldán?
Va a ser un gobierno que va a representar a todas las fuerzas que me apoyaron, constituido por lo más selecto de las capacidades intelectuales y políticas más elevadas. Trabajaremos de la mano de todos los amigos y amigas para llevarlo a buen puerto. Mi gobierno pretende representar a todo Cali: los afros, los mestizos, los criollos, los blancos, los cristianos, los católicos, las personas de los estratos más populares y altos, las mujeres, los ancianos y los jóvenes. Será un gobierno que represente a la caleñidad.
¿Y qué decirles a los que no votaron por usted?
Que era su derecho, pero por fortuna 300 mil sí votaron por mí y somos una mayoría aplastante.
Pero, ¿cómo se verán estos votantes representados en su gobierno?
Respetarlos y tratar de convencerlos desde los resultados.
Las fuerzas en el Concejo de Cali quedaron a su favor. ¿Será un gobierno sin mucha oposición?
El hecho de tener un Concejo que nos apoye no significa que no vayamos a necesitar una protección y control político sobre nuestros procesos. La democracia se construye con pesos y contrapesos.
La campaña de Cali estuvo marcada por señalamientos fuertes entre los candidatos, al punto que se dijo que era una de las más “sucias” en los últimos años porque no se atacaban las propuestas sino a la imagen del otro, ¿quedó dolido por los ataques en su contra?
Mi capacidad de perdón y reconciliación siempre está presente. No tengo con ninguno situación alguna de dolor, venganza o resentimiento. Mi cuerpo, mi espíritu y mi vida van a permitir que nos unamos y hagamos lo mejor por Cali.
El 15 de noviembre comenzará el juicio en su contra por un supuesto contrato irregular que se firmó cuando estuvo por primera vez en la Alcaldía. ¿Cree que esto puede perjudicar su posesión?
Ese es un tema más mediático que cierto. Pero estaré con toda mi disposición para responder a las autoridades.
Es decir, ¿usted va a tener que turnar su gestión de alcalde con las audiencias del juicio?
No, la realidad no es así. Al final es un tema que no tiene la mayor complejidad de lo que algunos quieren ver, porque es un contrato en el que no participé directamente, no tuve determinación o interés alguno.
¿Cree que sus enemigos políticos pueden utilizar esa carta en su contra?
No lo creo. Lo intentaron hacer para ganar la Alcaldía y perdieron.
¿Qué cosas buenas y malas hereda de la administración de Maurice Armitage?
Lo bueno: su inversión en el sector de la educación, su sentido del humor y su intención de que Cali se reconcilie. Y lo malo: urbanizar el sur de la ciudad con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) 2014, su falta de conocimiento en lo público y su colectivo excluyente.
Uno de los proyectos más importantes de Armitage es “Mi comunidad es escuela”, que se lleva casi el 50% del presupuesto de Cali. ¿va a continuarlo?
Mucho de lo que se ha realizado fue con cargo a deuda pública. Pero vamos a tratar de hacer hasta lo imposible para que “Mi comunidad es escuela” se mantenga.
¿Y cómo se va a financiar entonces?
Esa es la gran pregunta. Tenemos que buscar cómo se va a financiar o ver si hacemos un segundo endeudamiento.
¿Qué va a hacer con los bolardos?
Creo en la ciclorruta y que necesitamos construir verdaderos corredores de este tipo que la ciudad necesita. Sobre los bolardos ubicados de forma irresponsable y técnicamente no viables, estos serán retirados.
¿Va a cambiar el POT 2014?
Hay que cambiarlo. No podemos urbanizar el río Pance porque nos pertenece a todos.
¿Qué rescataría de las propuestas de los otros candidatos?
Es que estuvieron tan carentes de proyectos y se dedicaron más al daño. Recogería la apuesta de cultura ciudadana y la responsabilidad que tenemos en convertir a Cali en verdadero Distrito Especial.
¿Y qué opina sobre la nueva hoja de ruta que creó la Alcaldía para el desarrollo económico?
No voy a tirar por la borda nada de lo previamente construido. Esa plataforma debe ser la que tiene que continuar, y me anclo y me pego en que estos procesos de economía naranja y de desarrollo tecnológico son la ruta a adelantar.
¿Cómo pretende recuperar Metrocali, que ya se acogió a la Ley de Insolvencia?
Primero hay que decirles a los proveedores y deudores que no tenemos cómo pagarles a corto plazo. Que es imprescindible planear pagos a mediano y largo plazo, que llegarían a ser hasta por 15 o 20 años, con una tasa de interés económica, porque sino colapsaríamos la ciudad. Y por más importante que sean nuestras deudas, la prioridad es salvar el sistema.
Pero hay un fallo del Consejo de Estado que ordena pagar a uno de los operadores más de $100 mil millones…
Sí, pero aún existiendo un fallo hay que decirles que no tenemos cómo pagar. Con la Ley de Insolvencia se congela la deuda y se establece una tasa de interés apropiada.
¿Cómo salvar de la crisis a Emcali?
Entendiendo que debe mantener su carácter público y que es fundamental la consolidación de componentes, como lo es el agua.
¿Qué recursos le van a solicitar al Gobierno Nacional y para cuáles proyectos?
Para salvar Metrocali, para la construcción de la troncal del Oriente -que va desde La 14 de Calima hasta el sur de la ciudad-, para la ampliación de la vía alterna al mar y para que nos colabore para la construcción del tren de cercanías.