La naturaleza nos restaura

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Las voces de Colombia a Estocolmo+50

Información institucional.

Cerca de 13,000 personas de La Guajira, Nariño, Providencia y departamentos amazónicos se reunieron.
Cerca de 13,000 personas de La Guajira, Nariño, Providencia y departamentos amazónicos se reunieron.
Foto: PNUD

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Hace 50 años se celebró en Estocolmo la primera Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Medio Humano, conocida como la Primera Cumbre de La Tierra. De ella surgió, no solo el Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, PNUMA, sino también fue ahí donde se sentó la base para de las convenciones ambientales multilaterales más conocidas como el Protocolo de Kioto, el Protocolo de Montreal, la Cumbre de la Tierra de Río, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Acuerdo de París y muchos más.

Entre el 2 y 3 de junio, se reunieron individuos, comunidades, organizaciones y gobiernos de todo el mundo, bajo el lema “Estocolmo+50: Un planeta saludable para la prosperidad de todos – nuestra responsabilidad, nuestra oportunidad” y el auspicio de los gobiernos de Suecia y Kenia. El evento buscó impulsar la aceleración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Década de la Acción, promover una recuperación justa y verde post-COVID y lograr los objetivos de la Agenda 2030, la Agenda Paris sobre el cambio climático y el Marco de la Biodiversidad global post-2020. En preparación a esa gran reunión, se desarrollaron consultas nacionales en 58 países con el fin de tener una conversación amplia con la sociedad sobre estos temas.

Cerca de 13,000 personas de diversos sectores y territorios, desde la Guajira hasta Nariño y de Providencia hasta los departamentos amazónicos; así como comunidades indígenas, mujeres, jóvenes y expertos, participaron en Colombia de esta consulta por medio de los diferentes espacios y canales que para ello se dispusieron durante dos meses. Y lo que encontramos fue la diversidad de voces de las regiones, de expertos y comunidades, principalmente mujeres y jóvenes, que ven con urgencia actuar para cambiar la relación con el planeta, para asegurar un futuro más sostenible.

Escuchamos expresiones de habitantes de la isla de Providencia en las que afirmaban que “conservar nuestra cultura, nuestros recursos y el agua como fuente de vida es el gran reto para enfrentar este cambio climático”; de representantes del Pueblo Wayuú manifestando que “es necesario proteger los territorios sagrados para evitar desequilibrios ambientales” o de los pueblos indígenas del Guainía que “conservar el conocimiento milenario que nos permite entender la importancia de la relación entre la vida y la naturaleza”, que dan cuenta de la necesidad de involucrar a las generaciones presentes y futuras para la transformación de los patrones de producción y de consumo, pero también de la necesidad de involucrar al sector privado y financiero, a la academia, a la sociedad científica y a los líderes y lideresas ambientales en su compromiso con la conservación del naturaleza.

Existe la necesidad de involucrar a las generaciones presentes y futuras para la transformación de los patrones de producción y de consumo, pero también de la necesidad de involucrar al sector privado y financiero, a la academia, a la sociedad científica y a los líderes y lideresas ambientales
Existe la necesidad de involucrar a las generaciones presentes y futuras para la transformación de los patrones de producción y de consumo, pero también de la necesidad de involucrar al sector privado y financiero, a la academia, a la sociedad científica y a los líderes y lideresas ambientales
Foto: LEO PARRA

De esta conversación podemos destacar:

Primero, es que la agenda ambiental dejó de ser una agenda técnica, del interés y dominio de unos pocos para convertirse en una agenda prioritaria para muchos, incluyendo el saber de los pueblos indígenas, que es imprescindible para proteger la inmensa diversidad de Colombia, por lo cual, se recomendó asegurar el reconocimiento político de las autoridades indígenas como autoridades ambientales.

Segundo, en un país biodiverso y complejo como Colombia, la sostenibilidad ambiental y la protección de los derechos humanos están íntimamente ligados a la protección ambiental de la biodiversidad en Colombia está estrechamente relacionada con el cumplimiento del Acuerdo de Paz. Colombia es un país lleno de oportunidades, de una riqueza ambiental y humana inigualable que se debe proteger. Por este motivo es clave la ratificación del Acuerdo de Escazú, que además de entregar un mensaje aspiracional a la sociedad, sienta también las bases para que se protejan los liderazgos ambientales que en Colombia luchan día a día por la protección ambiental. La idea de un tribunal ambiental para resolver conflictos. Así, el país tiene el desafío de evitar el daño ambiental en las zonas PDET, que son un vehículo para el cierre de brechas sociales y económicas.

La sostenibilidad ambiental y la protección de los derechos humanos están íntimamente ligados a la protección ambiental de la biodiversidad en Colombia
La sostenibilidad ambiental y la protección de los derechos humanos están íntimamente ligados a la protección ambiental de la biodiversidad en Colombia
Foto: PNUD

Y finalmente destacar la necesidad de que la financiación para la sostenibilidad transite hacia modelos mixtos donde el sector privado y público concurran, no solo evitar los riesgos financieros asociados a la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, sino también para unir esfuerzos con el fin de proteger la más grande riqueza que tiene Colombia, que es su biodiversidad. Garantizar que la pedagogía climática se incorpore en todos los sectores productivos y niveles de gobierno. Incorporar en la planificación financiera de mediano y largo plazo, las inversiones para mitigar la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático, considerando el desarrollo de condiciones necesarias para facilitar el acceso al financiamiento de emprendimientos comunitarios que desarrollen soluciones basadas en la naturaleza.

Sin duda este informe nacional, que atiende las voces diversas de la ciudadanía sobre qué hacer para detener la triple crisis planetaria relacionada con la pérdida de biodiversidad, con el cambio climático y con los contaminantes, deberá ser tenido en cuenta en las conversaciones que en adelante se desarrollen en relación con el nuevo marco global de biodiversidad post 2020, así como en la definición de las prioridades de política pública del que será el nuevo gobierno de Colombia.

El PNUD, a través de su Administrador, Achim Steiner, ha hecho un llamado a aprovechar la digitalización y el uso y la adopción de tecnologías digitales, para impulsar cambios económicos, sociales y ambientales masivos que pueden eliminar las desigualdades y enfatiza: “El futuro de la humanidad y la salud del planeta tierra se verán significativamente determinados por esta transformación y así ofrecer un futuro más verde y más justo que no deje a nadie atrás”.

En medio de la crisis sin precedentes que afronta el mundo, desde conflictos hasta el colapso del clima y la biodiversidad y la pandemia mundial, la necesidad de crear un planeta más saludable para todos y todas; las voces que hemos escuchado hacen un llamado urgente para actuar ya en la protección y conservación del planeta. Esperamos que Estocolmo +50 contribuya a acelerar las transformaciones hacia un futuro sostenible, por ello tanto Suecia como el PNUD seguirán siendo socios de Colombia en este propósito.

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