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El sepulcro que Miguel Ángel tardó 40 años en entregar 


A propósito de los 550 años del nacimiento del artista y escultor, exploramos la historia de una de las piezas que no completó como él imaginó, en la que trabajó durante 40 años: la tumba del papa Julio II.

Tumba del Papa Julio II
El monumento funerario del papa Julio II está en la iglesia San Pietro in Vincoli, en Roma.
Foto: Jean Christophe Benoist via Wikimedia Commons

En 1496, Miguel Ángel, un joven artista de 21 años que necesitaba dinero, falsificó en Roma la estatua antigua de un Eros durmiente, que fue comprada por el cardenal Raffaele Riario, quien pensó que había comprado una antigüedad romana, las cuales estaban de moda por los ideales renacentistas. Tras la caída de los Médici del poder y su exilio, y en vez de castigar al escultor recién llegado de Florencia, el cardenal decidió encargarle una pieza.

Andrea Jaramillo Caro

Por Andrea Jaramillo Caro

Periodista y gestora editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en temas de artes visuales e historia del arte. Se vinculó como practicante en septiembre de 2021 y en enero de 2022 fue contratada como periodista de la sección de Cultura. Andreajc1406 ajaramillo@elespectador.com
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