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Nuestro indicador BBVA Tracker de la evolución del consumo en tiempo real nos muestra que en términos nominales el consumo cayó 6,7 % en el atípico 2020. El consumo de servicios bajó 28,1 %, mientras el de bienes creció 9,2 %. Los datos de fin de año siguen mostrando una recuperación paulatina desde sus mínimos de abril, cuando la caída interanual fue del 40 % por cuenta de los efectos del confinamiento y la pandemia. La recuperación, en línea con las consecuencias de la pandemia, ha sido menos acelerada en el sector de servicios que en el de bienes. Por ejemplo, en el caso de bienes de primera necesidad, como alimentos y salud, creció el año pasado, en promedio, cerca del 20 % anual desde el inicio de la pandemia.
Los cambios en los hábitos de los consumidores permitieron aumentar las transacciones en línea en un 20 % anual respecto a los datos previos a la pandemia. Sin embargo, llama la atención que una vez se empezaron a disminuir las medidas de confinamiento no se mantuvo esta buena práctica que favorece la formalidad y disminuye el riesgo de contagio, entre otros buenos efectos que tiene la disminución del uso del efectivo. Una tarea de 2021 para todos es hacer un esfuerzo por promover la profundización de las transacciones en línea que realmente permitan una disminución en el uso del efectivo.
A nivel regional, el panorama no es homogéneo como no lo es la prevalencia del virus. Las ciudades grandes como Bogotá y Medellín registraron caídas en el consumo superiores a las del promedio nacional, mientras las ciudades pequeñas con menos medidas de confinamiento y apertura gradual de la actividad más temprana tuvieron menor afectación en sus decisiones de consumo.
El 2021 nos presenta aún mucha incertidumbre en términos de la pandemia, pero es de esperar que se mantenga esta mejora gradual en el consumo tanto de bienes como de servicios, y que en particular veamos hacia la segunda parte una más rápida reactivación de los servicios.