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Su dominio en la pista, que terminó ayer, fue abrumador y seguramente con una buena actuación en la ruta, que comienza mañana, logrará su décimo segundo título general, cuarto en línea y noveno en los últimos 10 años.
La delegación nacional termino la primera parte del torneo, que tendrá jornada de descanso hoy, con 17 medallas de oro, 11 de plata y una de bronce, muy lejos de Bélgica, su inmediato perseguidor, que lleva apenas tres metales dorados.
Más allá de que el patinaje no sea un deporte olímpico y que eso influya para que en algunos países no se le dé la trascendencia que merece, hay que destacar que en Colombia funciona porque ha sido una de las pocas disciplinas capaces de comercializarse y gestionar recursos propios que, unidos a los que le brinda el Estado, le han permitido tener una infraestructura adecuada para formar campeones y foguearlos constantemente dentro y fuera del país.
Tan importante es la labor que se realiza en las categorías menores, que los mejores resultados los dan precisamente los juveniles, que en damas arrollaron en Ostende, lideradas por la fondista boyacense Johanna Viveros, la antioqueña Fabriana Arias, la bolivarense Stephanie Hurtado y las vallecaucanas Jessenia Escobar y Hellen Montoya. Ayer, en una definición de infarto, el equipo nacional ganó el oro en los 3.000 metros relevos, con una espectacular remontada en la vuelta final, sobre los combinados de Corea e Italia.
A los juveniles masculinos se les escaparon algunas medallas, pero también fueron primeros, de la mano de Boris Peña, Andrés Felipe Campo, Andrés Jiménez y Álex Cujavante.
Las mujeres de la categoría élite también respondieron, aunque no han dominado tanto como de costumbre. Jersy Puello, Jenny Paola Serrano y Paola Segura fueron las más efectivas en la pista.
Los varones, sin embargo, sí quedaron en deuda, a pesar de que también sumaron títulos. Andrés Felipe Muñoz levantó dos títulos y hasta impuso nuevo récord mundial en los 300 metros contrarreloj, pero Pedro Causil y Jorge Luis Cifuentes no han estado a la altura y tampoco han contado con suerte.
Además, a todos ellos les ha tocado luchar contra el mejor patinador del Mundial, el belga Bart Swing, quien dirigido por el antioqueño Jorge Andrés Botero, ha aprovechado el respaldo de su afición para imponerse en casi todas las pruebas en las que ha participado.