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Argentina logró vencer las probabilidades, pues solo el 11 % de los equipos que han perdido el primer partido de la fase de grupos de un Mundial han logrado clasificar a los octavos de final. Todo parecía estar en contra, pero la arenga de permanecer unidos para jamás ser vencidos en este caso parece encontrar su mejor exponente.
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Contra México y Polonia recuperaron el ímpetu y el orden que los trajo a Catar con 36 partidos invictos. Había que recuperar la hidalguía y lo hicieron empezando por ellos mismos, pero también lo hicieron con el apoyo de los hinchas que son argentinos por nacimiento, pero también por los que lo son de corazón.
Lejos de la soberanía argentina y del territorio suramericano que apoya a Messi y sus secuaces para devolverle a la región un título mundial después de 20 años -Brasil ganó en Corea-Japón 2002-, hay en una parte de África una nación que también se viste con la camiseta albiceleste: Bangladés.
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No importa la hora. En Daca, por ejemplo, la capital de Bangladés, los aficionados del fútbol han visto a Argentina entre la 1:00 y 3:00 de la mañana. Han celebrado casi que con la misma pasión que los propios argentinos, y esto porque desde el Mundial de México 1986, con los famosos goles de Diego Armando Maradona a Inglaterra, los bangladesís se hicieron hinchas de la albiceleste, pues por casi dos siglos, hasta 1947, este país surasiático fue colonia británica.
“Lo que transmite desde hace años la camiseta de la selección, con Diego (Maradona), con Leo (Messi), ha sido siempre locura por estos colores, por la pasión argentina. Nos llena de orgullo que un país como Bangladés hinche por Argentina”, dijo Lionel Scaloni, técnico de Argentina.
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Justamente hablando de Maradona, la última vez que se enfrentaron Argentina y Australia por fases relacionadas con un Mundial fue en 1993, cuando los australianos casi dejan por fuera a los albicelestes en el repechaje para Estados Unidos 1994. Fue una victoria global de 2-1 para los suramericanos, que ganaron gracias a un tanto de Gabriel Batistuta en el juego de vuelta al minuto 59.
Y justamente en esa llave estaba del lado de Australia Graham Arnold, delantero, y que ahora, con 59 años, es el director técnico de los Socceroos.
Y otra casualidad, en la Argentina de aquel entonces jugó Carlos Javier Mac Allister, padre de Alexis Mac Allister, autor del primer gol en la victoria frente a Polonia del pasado miércoles y uno de los mejores jugadores de la albiceleste en lo que va del Mundial.
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