Publicidad

El Caminante

Y sólo reaccionamos

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Estos tiempos de reacción y de inmediatez en los que nos vamos quedando sin planeación, sin proceso y sin paciencia, y aniquilando el pensamiento, o mejor, la profundidad del pensamiento. Reaccionamos en vez de accionar, sin querer comprender que cuando reaccionamos, quedamos sujetos, dependientes de los pocos que accionan, que imponen sus condiciones de juego, y las imponen generalmente por conveniencia. Reaccionamos luego de una masacre, porque jamás hemos querido inculcarle a los niños que la vida es sagrada, y reaccionamos a los virus, a todos los virus y a todas las vacunas y estados de emergencia, pues jamás debatimos y actuamos sobre los sistema de salud y de prevención de desastres. Nunca intentamos prevenir.

Reaccionamos a la violencia, a las balas, a nuestras guerras, como si fueran de ayer, porque nunca hemos tratado de solucionar sus causas originales. Es más, ni siquiera las hemos intentado definir, en parte porque a algunos no les conviene, en parte porque no tenemos tiempo de analizar nada por andar reaccionando. Reaccionamos a los distintos gobiernos, elegidos por nosotros aunque no lo queramos asumir, y pedimos revocatorias y más revocatorias diseñadas por los revocadores de turno y sus abogados desde el primer día de gobierno, porque en el fondo, el concepto de proceso ha ido desapareciendo. Hoy tú revocas a aquel, mañana aquel te revocará a ti, y pasado mañana, otros los revocarán a los dos.

Reaccionamos a las noticias, a los comentarios en las redes sociales, a las falsas noticias, a las filtraciones, y brincamos de improvisación en improvisación, que es como decir, actuamos por impulso, de acuerdo con lo que ocurre. Jamás, por lo que decidimos que debe ocurrir, con diseños, organización y paciencia. Reaccionamos llevados por el amor o por el odio o por los intereses, no por la lógica. Tapamos agujeros y saltamos matones. Llevamos 200 años tapando agujeros y saltando matones. Incluso, los mismos agujeros y matones de siempre, resumidos en las tres claras palabras que enunciaba Lenin: paz, pan, tierra. Corremos y nos estrellamos y nos caemos y a toda prisa nos levantamos para seguir corriendo y volvernos a estrellar, sin prevenir absolutamente nada, dejando que el azar actúe para luego reaccionar, implorando que dios provea.

Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido