
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El empresario Daniel Noboa fue elegido este domingo como el próximo presidente de Ecuador. En unas elecciones anticipadas convocadas por la “muerte cruzada” el gobierno de Guillermo Lasso, el candidato de la alianza ADN se llevó el 51,83 % de los votos, mientras su oponente, Luisa González, de Revolución Ciudadana (RC) obtuvo 48,17 %. La victoria de Noboa es llamada por algunos como otro nocaut al correísmo, ¿qué significa esto?
📝 Sugerimos: En medio del dolor, Ecuador rechaza a Rafael Correa
González llegó a la contienda respaldada por un movimiento político fuerte y años de experiencia en su hoja de vida. En 2021 fue elegida para la Asamblea General y antes se había desempeñado en otros cargos durante el mandato de Correa. En la primera vuelta, obtuvo el 33,24 % de los votos y esperaba repetir como la candidata más votada.
No fue así. Una diferencia de 370.110 votos hizo que Noboa ascendiera a la presidencia. González reconoció su derrota, haciendo un llamado a la unidad para construir una “patria digna”. Esta es la segunda vez que el correísmo pierde la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en una situación muy diferente a la de hace una década, cuando Rafael Correa estaba en el poder.
Para Santiago Cahuasquí, profesor de las universidades SEK y Hemisferios de Ecuador, el correísmo ha tenido tres grandes momentos. El primero, con una hegemonía absoluta que les permitió ganar las elecciones presidenciales del 2009 y el 2013 en primera vuelta y superar una mayoría calificada en la Asamblea. El segundo, el inicio de la polarización, con un pico en las elecciones del 2017, cuando “la integralidad de las preferencias electorales gravitaba sobre la lógica entre el correísmo y anticorreísmo”. El tercero, que está ocurriendo, que el profesor llama la “despolarización”, en la que RC deja de ser el protagonista principal en la política ecuatoriana.
“Eso se explica por la irrupción de un candidato nuevo que trata de generar una expectativa de ruptura respecto al ciclo de élites políticas, es una renovación generacional del ciclo élites políticas. La mayoría del electorado aspira un proyecto nuevo, un relato y un rostro nuevo, que de cierta manera se vio reflejado en el 2021 y se refuerza en esta elección del 2023″, dice Cahuasquí.
📌Le puede interesar: Daniel Noboa: este es el panorama que enfrentará el nuevo presidente de Ecuador
Una de las razones del respaldo ciudadano a Noboa, indica el experto, se debe a que logró inspirar la posibilidad de una utopía en el futuro, a diferencia del correísmo, que apeló a la nostalgia del pasado. Además, recibió el apoyo de movimientos sociales de la izquierda que estaban desilusionados con el gobierno de Correa.
El “innombrable” Lenín Moreno
Rafael Correa ha criticado los “estragos” que causó la llegada de Moreno al poder. Antes muy cercanos, Moreno fue el vicepresidente de Correa. Apoyado por el movimiento Alianza País, ascendió a la presidencia en 2017, en donde se desligó por completo del proyecto del correísmo. “Es Moreno el que rompió la democracia y la ley cuando traicionó el programa de gobierno vencedor en las urnas”, denunció Correa en una crítica a su sucesor.
Si el primer nocaut del correísmo fue “la traición” de Lenín Moreno, como la llama el expresidente, el segundo fue la victoria de Guillermo Lasso frente a Andrés Arauz, el candidato del correísmo, con unos porcentajes muy similares a los de estas elecciones anticipadas. La ascensión de Noboa es otra meta en la que el correísmo no logró tener éxito.
“Sin lugar a duda, es una derrota contundente del correísmo con respecto a sus lógicas de aspiración de llegar al gobierno de la Nación. Es el deterioro marcado, una línea decreciente en el comportamiento del respaldo respecto a una votación nacional en las candidaturas para la presidencia”, apunta Cahuasquí.
Gabriela Forero, analista sénior para la región andina para Pinkerton Consulting, asegura que el correísmo aún cuenta con bastante ventaja política. Incluso la victoria de Noboa, explica, “se debe parcialmente a un sentimiento anti-Correa en lugar de ser una victoria que se da por las políticas y propuestas específicas”. Para Forero, el correísmo todavía no lo ha perdido todo.
“Al final termina ganando una cosa y es ser la primera fuerza opositora. Eso le conviene mucho porque el correísmo sabe hacer oposición, lo hemos visto con los gobiernos de Lenín Moreno y de Lasso. Yo creo que eso es conveniente para ellos en el mediano plazo porque significa que van a poder presentarse a las siguientes elecciones si Noboa no logra pasar grandes reformas, de pronto con Luisa González. Van a tener bastante terreno ganado”, agrega.
La Asamblea, un panorama incierto
El correísmo obtuvo 52 curules de 137 en la Asamblea. Construye, el movimiento del candidato asesinado Fernando Villavicencio, obtuvo 28 y el Partido Social Cristiano (PSC) y la alianza ADN tendrán 14 cada uno El correísmo, aunque sea el partido con más escaños, todavía no tiene una mayoría calificada y necesita de alianzas para poder lograr aprobar y llegar a acuerdos legislativos.
Sin una bancada legislativa potente, el movimiento que respaldó a Noboa también tendrá que hacer alianzas para poder aprobar leyes, que necesitan de al menos 70 votos. Las opciones de ADN están con sus aliados lógicos: Construye y PSC. Sin embargo, los escenarios de negociación no son claros. Aunque es un partido de la derecha, el PSC ha llevado una alianza fuerte con RC. Jan Topic, el candidato presidencial del PSC, aseguró que apoyaría a Noboa, pero “falta ver si es que su respaldo es también partidario en el escenario de gobernabilidad”, según Cahuasquí.
📰 También recomendamos: Ecuador: “Eligieron un país con seguridad y empleo”, Daniel Noboa, presidente electo
Luisa González, en su llamado a la unidad, propuso una reunión con Noboa, que todavía no ha sido confirmada. De lograrla, el presidente electo podría plantear un camino de comunicación con la mayor fuerza legislativa en el momento y asegurarse de tener prospectos de gobernabilidad.
“Me parece que el liderazgo de Daniel Noboa se caracteriza por abrir canales de diálogos, salir de la lógica polarizante y una de las expresiones de ese síntoma que ha tenido el primer discurso de Daniel Noboa es enfrentarse a un momento de reconocer el liderazgo, la valía del contendiente y generar un proceso de diálogo con la RC”, dice el experto.
La gobernabilidad de Noboa, además de tener que forjar alianzas y poder cumplir lo que prometió, estará marcada por el corto periodo presidencial que le espera. De acuerdo con Forero, lo más probable es que se convierta en “una campaña política larga”, en la que el presidente electo puede legitimarse y “establecer una imagen más fuerte para que pueda llegar renovado, fortalecido a las elecciones de 2025″.
Los resultados de las elecciones presidenciales son un síntoma de la crisis que atraviesa Ecuador. Cansados de las clases políticas que han gobernado, los ciudadanos encontraron en Noboa una figura que encarnaba “la ruptura con la política tradicional”, que comprendió “de mejor forma ese clima social que vive el Ecuador”, como explica el profesor. Aún con un mandato transitorio, Noboa tendrá que dialogar con el correísmo, que, por su parte, se enfrenta a su segunda derrota en las elecciones presidenciales, pero se mantiene como una figura importante en la política ecuatoriana.
“Rafael Correa está permanentemente permeando la lógica del movimiento, haciendo que sus resortes democráticos internos se vean mermados por el veto que tiene su liderazgo. Esto hace difícil la renovación, pero si es un proyecto que se ve a largo plazo, va a tener que entrar en un proceso de enorme autocrítica con respecto a vías abiertas que dejó el régimen del correísmo”, concluye Cahuasquí.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.