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El puente Roncador
Recientemente la opinión pública nacional se enteró de la inauguración del puente Roncador, que atraviesa el río Magdalena a la altura de Magangué, entre las poblaciones de Yatí y Bodega. Esta obra, según se dijo, era la redención para un buen número de colombianos que de esta forma iban a ver superado el tradicional aislamiento de sus comunidades. Me parece que una de las cosas más importantes de esta obra es que logra acercar el oriente del país con las sabanas del antiguo Bolívar, y los departamentos de Sucre y Córdoba, incluidas las playas del golfo de Morrosquillo, lo mismo que el acceso a esa joya histórica y arquitectónica que es Mompós, así como recorrer y conocer la belleza de toda esa región, donde el Gran Río se bifurca.
Sin embargo, esos plausibles propósitos se ven afectados por el pésimo estado de 25 kilómetros de la vía Guamal-Mompós, que se convierten en un poderoso disuasivo para hacer esas visitas y recorridos. La cuantiosa inversión realizada en los puentes se recuperaría rápidamente si se logra que el Gobierno Nacional se interese en ese arreglo y lo ejecute con rapidez. Con ello no solo complementaría una obra que debió concebirse desde el principio como una unidad, sino que multiplicaría los beneficios sociales, económicos, turísticos y culturales para ese sector de la patria.
Eduin de la Rosa.
Asignaturas imaginarias
Al ver el grado de polarización e incertidumbre en que nos encontramos los colombianos con tanta noticia desgarradora, considero destacado transcribir un párrafo tomado del libro El fascismo, de Madeleine Albright, donde ella se imagina cómo serían las asignaturas en las universidades en un gobierno déspota:
“Cómo amañar un referéndum constitucional. Cómo intimidar a los medios de comunicación. Cómo destruir a los rivales políticos mediante investigaciones y noticias falsas. Cómo crear una comisión de derechos humanos que encubra las transgresiones de estos. Cómo dominar una asamblea legislativa. Cómo dividir, reprimir y desmoralizar a los opositores para que nadie crea que nunca puede vencer”.
Francisco Javier Cajiao Gaitán.
Una felicitación
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M. Cristina Quiroga.
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