Carlos Cuenca, un político de provincia

En la primera semana como presidente de la Cámara de Representantes causaron revuelo en la opinión pública las seis investigaciones en su contra en la Corte Suprema de Justicia. Él insiste que es una situación normal del trabajo parlamentario.

Carlos Cuenca nació en Algeciras, Huila, y se trasladó desde niño a Inírida, Guainía, con su familia.  / Óscar Pérez - El Espectador
Carlos Cuenca nació en Algeciras, Huila, y se trasladó desde niño a Inírida, Guainía, con su familia. / Óscar Pérez – El Espectador

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El nombre de Carlos Alberto Cuenca Chaux empezó a sonar en la opinión pública cuando se supo de la disputa interna para elegir al nominado de su partido, Cambio Radical, para reemplazar en la presidencia de la Cámara de Representantes al liberal Alejandro Carlos Chacón. Aunque de puertas para fuera el partido aseguraba que en la bancada gobernaba la armonía, voces desde adentro hablaban de una puja entre Germán Vargas Lleras, líder natural, y la casa Char, fuerte en la región Caribe, por demostrar poderío. La pelea se disipó cuando el exvicepresidente tomó las riendas de la situación y César Lorduy, cuota de los Char, renunció a su aspiración.

El camino de Cuenca, respaldado por Vargas Lleras, quedó despejado para ser la única opción de Cambio Radical cuando se hizo la votación interna para elegir al candidato. “Aquí ni ganó Vargas ni perdieron los Char. Ganó la bancada, porque estamos demostrando unión”, aseguró el representante a este diario, días después de la pugna. Tras su nombramiento el pasado 20 de julio, con 115 votos a favor, su nombre volvió a sonar más allá de por ser el nuevo presidente de la Cámara. La gente no se explica cómo el segundo más poderoso del Congreso tiene seis investigaciones a su cuesta en la Corte Suprema de Justicia.

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Cuenca llegó al Capitolio sin ninguna experiencia en la política, mucho menos en lo público. Sin embargo, su trabajo lo llevó a una posición en la que era distinguido tanto en Bogotá como en Guainía, departamento que representa. Durante 13 años se desempeñó como el líder de los vuelos cargueros que viajaban durante tres días de la semana desde la capital a Inírida, transportando los víveres a la región y algunas veces, a causa de la escasez en la zona, haciendo favores como llevar repuestos de carros, medicinas y otros productos. Un punto que le ayudaría en su reconocimiento en las contiendas electorales.

En 2006, Cuenca aceptó la invitación de la prima de su esposa, Sandra Velásquez, a ser segundo en la lista a la Cámara de Representantes por el departamento de Cambio Radical para las elecciones de ese año. “Me invitó porque necesitaba a una persona de confianza y que conociera la región”, explicó el legislador. En octubre de 2008 aceptó reemplazar temporalmente a Velásquez, mientras la Corte Suprema la investigaba por el delito de falsedad ideológica cuando utilizó un avión de la Fuerza Aérea para transportar víveres y 14 personas a Inírida, encontrándola culpable en 2009.

Para las elecciones parlamentarias de 2010, Cuenca decidió meterse de lleno en la función congresional y resultó electo. Igual panorama se dio en 2014, y en 2018 se estrenó con el voto preferente. Según él, es el primer representante de su región que supera los ocho años de permanencia en el Legislativo, convirtiéndose, de lejos, en el barón político del Guainía. Suma a sus logros el hecho de haberse convertido en el primer presidente de la Amazonia-Orinoquia en la corporación, un pago, a su juicio, por la deuda histórica del país con esta zona relegada. “Si estoy en lo correcto, transcurrirían 39 años para que llegara una persona del territorio”, dijo refiriéndose a Hernando Turbay, de Caquetá, quien fue presidente de la Cámara en 1980.

La preponderancia de Cuenca recae también en su protagonismo en la Comisión Tercera, así como en la bancada, especialmente por su cercanía a Vargas Lleras. Ha sido ponente de los últimos tres planes de desarrollo y de la pasada reforma tributaria, conocida como Ley de Financiamiento. Asimismo, en la instalación del Congreso para el período 2018-2022 fue nombrado por la bancada para hacer la distribución de las dignidades en la misma Cámara.

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Aunque esto pesa en su hoja de vida, en las redes sociales se les dio más importancia a sus seis investigaciones en la Corte Suprema por prevaricato, enriquecimiento ilícito, constreñimiento al elector y lo que llaman mermelada. Sin ningún pudor, ni culpa, Cuenca acepta estos procesos como algo normal de su ejercicio parlamentario: “Tengo 45 años, llegué al Congreso a los 34 y jamás había tenido una investigación. En este país, la política es un deporte extremo, tiene muchos enemigos. Estoy dispuesto a dar la cara cuando me corresponda. Siempre valdrá la presunción de inocencia hasta que no haya ningún fallo”, aseguró en entrevista con Blu Radio.

Desde la Corte Suprema de Justicia confirmaron tres denuncias que se encuentran en verificación, panorama que se evidencia en internet, donde su nombre solamente aparece en la lista de los más de 200 congresistas denunciados por mermelada en 2013, situación que él mismo constata en micrófonos. “Hacia 2015 me llegó una denuncia por enriquecimiento ilícito por un bien que adquirí en 2001 y que ya no era de mi propiedad. Nunca me han abierto el proceso. Estamos esperando al llamado de estas personas demandantes a ver si ratifican la acusación”, explicó. El proceso se vio suspendido porque estaba en manos de uno de los magistrados envueltos en el escándalo del cartel de la toga. Ahora, según él, el caso está en la Sala de Instrucción del alto tribunal.

Otras cuatro investigaciones son por prevaricato por sus funciones dentro de la Comisión de Acusación, donde, dice, se ha declarado impedido para investigar o votar en el caso de Luis Gustavo Malo por el cartel de la toga, uno de los exmagistrado que llevaba sus procesos. La última indagación en su contra es por constreñimiento al elector, interpuesta en 2014 y de la que no hay mucho detalle. “Somos figuras públicas, siempre hemos estado prestos a cualquier llamado de la Corte. Soy una persona tranquila y creo que lo que he obtenido me lo he ganado en mi región”, reiteró, asegurando que su legislatura será la de provincia, la garantista y la demócrata, que estará abierta para discutir lo que, para él, más necesita el país: proyectos anticorrupción, reformas agraria, a la justicia y a la salud, y protección al medio ambiente, entre otros temas.

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