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Medellín sueña

A las 8:40 a.m. se sabrá cuál es la sede de las justas. La capital antioqueña compite con Buenos Aires y Glasgow. El presidente Juan Manuel Santos encabeza la delegación nacional.

La medallista olímpica Catherine Ibargüen está presente en Lausana, Suiza, apoyando la candidatura de Medellín.
La medallista olímpica Catherine Ibargüen está presente en Lausana, Suiza, apoyando la candidatura de Medellín.

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El sueño olímpico de Medellín comenzó en medio de la euforia por el título que conquistó Colombia en los Suramericanos que se realizaron en la capital de la montaña. La tarde del domingo 30 de marzo de 2010, durante la clausura, Andrés Botero Phillipsbourne, expresidente del COC, le advirtió a la directora de las justas, Alicia Eugenia Vargas: “Ahora vamos por los Olímpicos de la Juventud”.

Meses después esa idea llegó a oídos del entonces alcalde, Alonso Salazar, quien de inmediato apoyó la iniciativa e impulsó la presentación de la candidatura. Pero fue su sucesor, Aníbal Gaviria, quien consolidó el equipo que durante casi tres años ha trabajado para hacer ese sueño realidad. Nombró como director del proyecto a Juan Camilo Quintero, su secretario privado, un hombre preocupado por internacionalizar a la ciudad.

Después Botero llegó a la dirección de Coldeportes y se encargó de comprometer mucho más al Gobierno y, desde su cargo como miembro del COI, promocionar a Colombia entre sus colegas. En la primera lista había 12 ciudades, pero luego quedaron cinco. En febrero pasado se conocieron las tres finalistas: Medellín, Buenos Aires y Glasgow. Hoy, una de ellas será elegida como sede de los III Juegos Olímpicos de la Juventud, en 2018.

La votación se realizará entre las 8:15 y las 8:35 a.m. en el Palacio de Congresos de Beaulieu, en Lausana, Suiza, a donde han llegado cerca de 50 personas que realizarán la última presentación de la candidatura, encabezadas nada menos que por el presidente Juan Manuel Santos.

Durante 15 minutos, 12 de discursos y 3 de video, el equipo colombiano (integrado además por Botero, Gaviria, Quintero, Baltazar Medina, Mariana Pajón, Catherine Ibargüen, David Mora y los niños Juan Pablo Úsuga y Laura Sofía Suárez, ganadores de un concurso sobre “Ciudad, convivencia y deporte”) intentará poner a su favor a los cerca de 85 dirigentes que decidirán. El COI tiene 115 miembros, pero unos 15 no pueden votar y 15 más no asistirán a la reunión.

Para lograr la victoria se necesita el 50% más uno de los votos y en caso de que no se consiga en la primera ronda, la ciudad que menos apoyo reciba quedará eliminada. En las dos elecciones anteriores, para Singapur 2010 y Nanjing 2014, ese proceso se hizo por correo y no de manera presencial.

Pero las justas de atletas entre 14 y 18 años son cada vez más relevantes y por eso el COI las está promocionando. En la asamblea, en la que ayer se trataron los temas de la sede de los Olímpicos de 2020 —a la que aspiran Madrid, Estambul y Tokio—, la próxima elección del sucesor de Jacques Rogge en la presidencia del comité y la disciplina que mantendría su estatus en las Olimpiadas —la lucha libre—, habrá un notario que certifique la validez y transparencia de la votación electrónica. Además, 532 periodistas de todo el mundo se acreditaron para el evento.

La capital antioqueña se ha promocionado como el “encaje perfecto” para la filosofía de los Juegos de la Juventud, que pretenden fomentar el deporte, pero también la cultura, la diversidad y la inclusión.

“Nosotros estamos optimistas, pero no nos sentimos ganadores”, explica Juan Camilo Quintero, director de la candidatura paisa. “Hemos preparado todo con el mayor profesionalismo y con el personal capacitado, utilizando las experiencias de los últimos 15 años en organización de eventos”, dice.

El dirigente considera que “nuestra preocupación es mostrar las fortalezas que tenemos: escenarios de primer nivel ya construidos, una ciudad atractiva y comprometida con el desarrollo sostenible que brinda las facilidades y comodidades a sus visitantes. No nos interesa hablar mal de Buenos Aires y Glasgow. Éramos la candidatura con menos experiencia y podría decirse que hemos crecido más”, explica.

El Espectador conoció que Buenos Aires es la candidata que mayores dificultades económicas tiene, porque además no ha contado con el apoyo financiero suficiente. Sorpresivamente su jefe de gobierno, Mauricio Macri, estará hoy en la elección, aunque casi no ha participado en el proceso. La dificultad de Glasgow es la apatía de sus habitantes, poco entusiasmados por acoger las justas.

“Hemos hecho una labor importante con cada uno de los miembros del COI, que son los que votan. Tenemos muchos aliados y gente que se ha dejado seducir por nuestro proyecto, pero en las votaciones nunca se sabe. No pasó cuando quisimos hacer los Panamericanos”, admitió Andrés Botero, gran artífice del proceso. “Conseguir una sede de estas no es fácil, pero hemos hecho la tarea lo mejor posible. Qué mejor respaldo que la presencia del presidente. Podría ser el evento deportivo más grande de nuestra historia”.

Será Botero quien comience la presentación de Medellín. Hablará del inmenso y evidente desarrollo del deporte colombiano, con excelentes resultados internacionales en los últimos 15 años, así como de la impecable realización en nuestro país de campeonatos mundiales de diferentes disciplinas y categorías, además de eventos del ciclo olímpico, como Suramericanos, Bolivarianos y Centroamericanos y del Caribe.

Después de Botero intervendrán el presidente Santos y el alcalde Gaviria, para que luego la medallista Mariana Pajón haga la invitación final: “Nos lo merecemos. Somos una ciudad que respira deporte y cultura, que ha progresado y que necesita mostrarle al mundo todas sus bondades. Tenemos bastantes fortalezas, pero la principal es la calidad de nuestra gente”, sentenció ayer la bicicrosista durante el ensayo de su discurso.

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El sueño olímpico de Medellín podría convertirse en realidad hoy. Pero así como en el deporte la única verdad está dentro de los terrenos de juego, en las votaciones lo que importa es la voluntad de los electores, no los méritos o los proyectos. La victoria está tan cerca y a la vez tan lejos que los minutos parecen eternos para millones de personas que confían en que el país consiga un triunfo mucho más valioso y significativo que cualquier medalla: la oportunidad de un pueblo de mostrarle al mundo entero que en Colombia somos muchos más los buenos.

lordonez@elespectador.com

@Memordonez

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