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Centrándose en la investigación de los expedientes históricos, El Juicio de Nuremberg combina entrevistas a testigos presenciales e imágenes de archivo, con dramatizaciones de gran calidad. Discovery Channel estrena este programa el 20 de agosto a las 9:00 de la noche.
Fue un proceso judicial que hizo historia. Hace más de sesenta años, frente al tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg, veintiún líderes nazis se enfrentaron a la pena de muerte.
La verdadera historia de Nuremberg se desarrollaba en paralelo alejada del ojo público, mientras varios abogados y psicólogos examinaban a fondo las mentes de algunos de los hombres más infames de la historia.
Analizando extensamente los archivos de Europa y de los Estados Unidos, la serie se sirve de documentos inéditos nunca antes publicados, para devolver a la vida a los criminales de guerra nazi y seguirlos desde su captura hasta su sentencia y su posterior destino: suicidio, cadena perpetua y veinte años de cárcel, respectivamente.
No se trata de biografías en el más amplio sentido de la palabra. Esta serie permite a los televidentes conocer a las figuras más importantes de los campos aliados, a los jueces, fiscales, psicólogos y funcionarios de prisiones, para entender mejor cómo consiguieron poner en marcha el proceso judicial más importante de la historia.
Episodio de estreno: 20 de agosto a las 9:00 p.m.
Albert Speer era un nazi muy poco común. Proveniente de una familia privilegiada, destacaba por su educación, cultura y su perfecta adaptación a la sociedad. En él no parecía encajar la imagen de criminal de guerra. Estas cualidades lo favorecieron en el proceso judicial, al igual que su inteligencia para reconocer que los aliados necesitaban que aceptara su culpabilidad, a la vez que también acusaba a los demás.
Speer comenzó su carrera nazi como el arquitecto preferido de Hitler. En 1930 fue el encargado de diseñar las instalaciones del partido nazi de Nuremberg y la nueva cancillería de Hitler en Berlín. Sin embargo, fueron sus habilidades directivas las que llamaron la atención de los aliados. Después de que Hitler lo nombró ministro de armamento en 1942, Speer se las ingenió para incrementar la producción a pesar de la escasez de recursos y de una feroz campaña de bombardeos por parte de los aliados.
El oscuro secreto que ocultaba el milagro económico de Speer no era otro que la utilización de cinco millones de trabajadores forzosos provenientes de todos los países de la Europa ocupada. El refinado y respetable Albert Speer era un criminal de guerra.
En el juicio de Nuremberg, la defensa de Speer fue planteada de manera muy diferente a la de los otros procesados. No en vano, él fue el único que sin reservas aceptó la responsabilidad de los crímenes nazis, una decisión que muchos calificaron de temeraria. "Eso es una locura", le advirtió Hans Flachsner (su abogado), "probablemente te costará la vida". Pero Speer fue inflexible: "Así sea… Nunca más debe existir el culto a Hitler y lo que pueda hacer para evitarlo lo haré".
Lo que parecían auténticos remordimientos también podrían relacionarse con una inteligente estrategia de defensa. Para que el proceso fuera considerado un éxito, los aliados necesitaban que uno de los acusados renunciara al nazismo públicamente. Sobre todo cuando durante todo el proceso, el impenitente Hermann Goering parecía conseguir superar las acusaciones de los fiscales.
Este episodio sigue el enfrentamiento entre Speer y Goering, aportando datos fascinantes del ambiguo carácter de un personaje a quien muchos aliados calificaron de "buen nazi", un hombre con el que podían identificarse.
Speer recibió una sentencia relativamente indulgente comparada con todas las demás. Después de pasar 20 años en la prisión de Spandau, obtuvo la libertad en 1960. Escribió un bestseller y fue reseñado en la revista Playboy, mientras otros nazis acusados por los mismos crímenes recibieron la pena de muerte.