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‘A desenmascarar el narcotráfico’

Comenzó en Guanajuato (México) la gira de seis días del Papa. Esta es su segunda visita a América Latina.

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Con mariachis y una presentación del Ballet Folclórico de la Universidad de Guanajuato, el presidente de México, Felipe Calderón, recibió al papa Benedicto XVI en León (estado de Guanajuato), a donde llegó debido a sus problemas de salud. El papa alemán, que cumple 85 años en abril y quien tiene problemas de corazón, no irá a la capital mexicana debido a que la altura (2.300 metros sobre el nivel del mar) podría afectar su salud.

El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, explicó antes de que el Papa emprendiera la gira de seis días por México y Cuba que “los médicos le desaconsejaron varias ciudades por la altura. Él está bien, tiene su edad, pero sabrá cumplir su agenda fielmente”. Y al parecer dentro de su programa está hablar fuerte contra varios males que azotan a la región. A bordo del avión que lo llevó a México, Benedicto XVI denunció las falsas promesas y mentiras del narcotráfico en México.

“El problema del narcotráfico y de la violencia es una gran responsabilidad para la Iglesia de este país con 80% de católicos”, subrayó el Papa y llamó a “desenmascarar las falsas promesas y las mentiras de los traficantes de drogas, algunos de los cuales se dicen católicos”.

Tras subrayar la vigencia de la famosa frase sobre la necesidad de que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, que Juan Pablo II pronunció en 1998, durante el único viaje de un papa a la isla, Benedicto XVI instó a ese país a dejar de lado el marxismo, que “no responde ya a la realidad” y a buscar “nuevos modelos”. También destacó la voluntad de los católicos de ayudar a plantear un diálogo constructivo para evitar los traumatismos, en momentos en que el presidente Raúl Castro va a poner en práctica una serie de reformas económicas, apoyadas en forma crítica por la Iglesia católica cubana, convertida en su interlocutor privilegiado. “La visita de Juan Pablo II abrió un camino de colaboración y de diálogo constructivo entre la Iglesia y el Estado. Ese camino es largo y exige paciencia para que vaya hacia adelante, pero la Iglesia desea seguir colaborando”, aseveró.

Organizaciones de víctimas de la violencia que se oponen a la estrategia antidrogas del presidente Felipe Calderón, quien movilizó al ejército contra los traficantes, le pidieron al Papa un “gesto evangélico” para detener la matanza en México, que, según cifras oficiales, ha cobrado desde 2006 más de 50.000 vidas.

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