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Es tradición que durante el día del mar, que irónicamente se celebra hoy en Bolivia, el país recuerde su aspiración de recuperar el litoral que perdió hace 133 años, después de enfrentarse en la llamada Guerra del Pacífico con Chile. El tono del discurso de hoy del presidente Evo Morales se refirió al país austral como un “mal vecino” y eleva las crecientes tensiones entre ambos países.
Hace un año, las negociaciones bilaterales se interrumpieron cuando Morales decidió interponer una demanda en la Corte Penal Internacional (CPI) contra Chile, con el objetivo de solucionar el diferendo y conseguir una salida soberana al mar. La acción judicial aún no ha sido interpuesta ni se conoce la fecha exacta en que será presentada ante La Haya, el mandatario reiteró que el fundamento de la misma es “una tarea delicada que llevará tiempo» y que el gobierno tiene la potestad de acudir a cualquier instancia para lograr la restitución de su cualidad marítima y librarse de las restricciones que provoca el centenario enclaustramiento. “Es hacer uso de un recurso para resolver nuestras diferencias de manera pacífica”, explicó Morales, y también pidió al pueblo boliviano asumir un compromiso de unidad para lograr el crecimiento y desarrollo del país y así estar preparado para cuando se encare de manera decisiva el acceso al Pacífico. La demanda es estudiada por un equipo de cinco juristas internacionales, quienes han concluido que existen los sustentos jurídicos, históricos y económicos para que la acción legal tenga éxito.
En la Guerra del Pacífico, Perú fue aliado de Bolivia y también perdió territorios. El gobierno de Lima también demandó a Chile ante tribunales internacionales por límites marinos derivados de aquella contienda.
En su pronunciamiento dedicado a recordar a los “héroes” de la guerra contra Chile, Morales afirmó que «en pleno siglo XXI, por la actitud de su gobierno, Chile no puede continuar siendo un mal vecino… la amenaza de algunas autoridades de hacer uso de las fuerzas armadas para resolver controversias con otros estados, pone en evidencia esas contradicciones para un país que se proclama moderno y democrático».
Morales también denunció que, a partir de la demanda impuesta hace un año, «frecuentes restricciones» han sido impuestas al libre tránsito de mercancías bolivianas por puertos del norte chileno en virtud de un tratado firmado en 1904. Morales indicó que los fletes portuarios son un 13% más caros que los que rigen para países en desarrollo sin litoral. «Existe una severa e inaceptable injerencia sobre la carga que entra y sale del país» dijo. En los últimos meses los transportistas bolivianos se han quejado de mayores restricciones desde que Chile privatizó el puerto de Arica, por donde pasa más de 70% del comercio internacional boliviano.
El canciller chileno, Alfredo Moreno, lamentó hoy que el Gobierno de Bolivia persista en una «estrategia judicial sin fundamentos» y afirmó que Morales describió «una versión interesada de la historia que distorsiona el presente y que utiliza expresiones ofensivas y hace cargos infundados que no se condicen con la buena vecindad». El canciller agregó que el Tratado de Paz y Amistad firmado en 1904, que cedió a Chile la soberanía de territorios que antes eran bolivianos y estableció ciertas contrapartidas, ha sido respetado por las partes y «está plenamente vigente».