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El diseño del “Victoria” -fruto de un trabajo de investigación entre la Unión Europea y la compañía petrolera BP y financiado con 4,5 millones de euros- permite una reducción de las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO2) del 98 por ciento y el 80 por ciento, respectivamente, además de un consumo “eficiente”.
Este barco, que será empleado en el transporte fluvial, es capaz de recorrer con una tonelada de carga de combustible unos 525 kilómetros, una distancia entre un 5 y un 15 por ciento superior a la que cubren en esas condiciones los buques convencionales (capacitados para navegar unos 500 kilómetros).
Según indicó durante la presentación a los medios el comisario europeo de Ciencia e Investigación, Janez Potocnik, se trata de una tecnología “comercialmente viable” que será el “futuro” de la navegación fluvial y marítima, cuya contaminación afecta “de forma desproporcionada” a Europa.
Henk Blaauw, coordinador técnico del proyecto “Creating”, en el que se enmarca el diseño y construcción del “Victoria”, explicó que la “novedad” radica en el tipo de combustible que se emplea, un “gasoil limpio” en el que el sulfuro es prácticamente inexistente.
El sistema del buque, de 13.000 toneladas de peso, dispone además de un filtro especial y un dispositivo de catálisis que permiten una reducción de los niveles de azufre en un 200 por ciento, pasando de 2.000 partes por millón a diez partes por millón.
Según Blaauw, el objetivo es que este sistema se generalice en el transporte fluvial, de forma que baje el precio de los “barcos sostenibles” y la industria pesada sólo se dedique a realizar este tipo de construcciones.
Michael Kyriakopoulos, responsable de la Dirección General de Transportes de la Comisión Europea, dijo que el reto es que también el transporte marítimo, que representa un tráfico superior al fluvial, esté dominado por sistemas tecnológicos respetuosos con el medio ambiente como el buque ‘Victoria’.
Además de “Creating”, la UE trabaja en la actualidad en los proyectos ‘METHAPU’ y ‘HERCULES’, encaminados a desarrollar modelos de tecnología sostenible como las pilas de combustible, que podrán ser aplicados al transporte marítimo.