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Una parte de los cultivos de arroz, café, caña de azúcar, banano, maíz o papa en el país dependen de los fertilizantes producidos por Monómeros Colombo Venezolanos, una empresa propiedad del Gobierno venezolano, pero cuya planta, trabajadores y clientes están en suelo colombiano.
Operar a ambos lados de la frontera y entre dos gobiernos que, por décadas, mantuvieron una tensa relación ha sido un factor clave en la historia de Monómeros, marcada en los últimos años por la inestabilidad y el riesgo constante de desaparición.
Venezuela quiere vender Monómeros a una empresa, pero Colombia no está dispuesta a que la petroquímica quede en manos de privados. El último intento de venta, que involucra a una compañía llamada Nitrofert, fue frenado en seco por la Superintendencia de Sociedades este miércoles 12 de marzo.
Le contamos las claves del presente y futuro de Monómeros Colombo Venezolanos.
¿Quién maneja Monómeros?
Esta compañía petroquímica ha sido un pilar en la producción de fertilizantes nitrogenados y otros insumos usados para proteger los cultivos de plagas y mejorar la productividad del agro, el sector que más crece en la economía colombiana, como lo mostró su crecimiento del 8,1 % en el Producto Interno Bruto (PIB) de 2024.
Desde un terreno de 52 hectáreas en Barranquilla, Monómeros surte un 30 % de la demanda de abonos y fertilizantes en el país. Su influencia es mucho mayor en el departamento del Atlántico, donde representa un 80 % del mercado de insumos.
Su origen se remonta a 1967, cuando se pensó que podía crearse un buen maridaje entre la riqueza de materias primas de Venezuela y la potente agroindustria colombiana.
El gobierno venezolano es propietario de Monómeros a través de su filial Petroquímica de Venezuela S.A. (Pequiven), que a su vez forma parte del grupo empresarial PDVSA. Pero durante un largo tramo de la historia la Junta Directiva de la compañía fue colombiana.
Lo anterior cambió bajo el gobierno de Iván Duque, cuando el control de la junta directiva de Monómeros fue entregado a representantes de Juan Guaidó, a quien Colombia reconocía en ese momento como mandatario interino de Venezuela.
Durante la administración de Guaidó, la salud financiera de Monómeros se deterioró. En septiembre de 2021, la Superintendencia de Sociedades de Colombia decidió intervenir la empresa por irregularidades financieras. El ente de vigilancia adujo problemas en sus fuentes de financiación y disminución de ingresos y flujo de caja.
Tras el cambio de Gobierno y la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño, se decidió que la empresa volviera a ser administrada por el oficialismo venezolano, es decir, Monómeros volvió a manos del chavismo, hoy en cabeza de Nicolás Maduro.
En contexto: Monómeros pasa a ser controlada por el gobierno de Nicolás Maduro
La transición generó expectativas sobre una posible estabilización de la empresa y, de hecho, en 2024 Monómeros logró un crecimiento de 22 % en ventas de fertilizantes y otros productos industriales, alcanzando las 548.680 toneladas métricas. Además, se conoció que la compañía invirtió más de $16.000 millones en actualizaciones tecnológicas para mejorar su operatividad.
Pero lo anterior se quedó en eso: pequeñas victorias y la incertidumbre sobre el futuro de Monómeros no ha desaparecido, pues la empresa continuó en cesación de pagos, lo que entre los expertos en finanzas se traduce en una crisis financiera, para ser más prácticos.
Según la información financiera reportada por la Supersociedades, los ingresos de Monómeros cayeron cerca de 20 % entre 2022 y 2023.
Hay que recordar, además, que Monómeros se encuentra sancionada por Estados Unidos, por lo que cualquier operación (como una venta) estaría sujeta a los controles de la OFAC (Oficina de Control de Bienes Extranjeros). Para complicar aún más el panorama, el presidente Donald Trump ha endurecido la postura de Estados Unidos frente a Venezuela y, recientemente, revocó la licencia que permitía a Chevron operar en el país, una señal de que las restricciones hacia todo lo que tenga que ver con Maduro podrían seguir intensificándose.
¿Por qué Monómeros sigue intervenida?
Luego de más de tres años, la intervención de la Superintendencia de Sociedades sobre Monómeros sigue vigente y, de hecho, se ha endurecido. Una señal de que los problemas no han desaparecido.
En diciembre de 2024, la Supersociedades decidió someter a Monómeros al máximo grado de supervisión, conocido como “control”, con el objetivo de preservar la empresa como unidad productiva y fuente generadora de empleo. Algo, cuando menos, lógico teniendo en cuenta que la petroquímica emplea unos 1.500 trabajadores.
Contrario a lo que pueda sugerir este acto, “control” no implica una toma de posesión por parte de la Supersociedades. De acuerdo con el ente, Monómeros conserva su autonomía.
Este grado de supervisión implica un condicionante clave para el futuro de Monómeros: en caso de que los accionistas de Monómeros decidan vender los activos de la compañía o, sin ir más lejos, realizar acuerdos que afecten la participación de esta en el mercado de fertilizantes, tendrán que tener la autorización de la Supersociedades.
Entre tanto, la Superintendencia decidió convocar a Monómeros a un proceso de reorganización empresarial, un mecanismo diseñado para preservar compañías que la entidad considera viables pero con problemas de liquidez, permitiéndoles reestructurar sus deudas y mantener sus operaciones.
Según el superintendente Billy Escobar Pérez, el proceso no es un castigo, sino una oportunidad para la preservación y recuperación de Monómeros. Desde su perspectiva, una empresa clave para el agro colombiano no puede colapsar por problemas administrativos o financieros.
En su momento, Monómeros se defendió argumentando que la decisión de la Superintendencia vulneraba sus derechos y presentó una tutela ante el Tribunal de Bogotá. El recurso no prosperó y el Tribunal dejó en claro que la Supersociedades actuó dentro de sus facultades.
Venezuela quiere vender, Colombia no quiere soltar
Y es que, a finales de 2024, el gobierno de Nicolás Maduro anunció su intención de vender la empresa a privados. Una noticia que no cayó bien en Colombia.
“Me opongo integralmente a una privatización de la empresa Monómeros localizada en Barranquilla. Ya lo intentó insanamente el Dapre de (Iván) Duque, ahora repite el ministro (Alex) Saab”, le dijo el presidente Gustavo Petro a Maduro en una carta publicada por el propio mandatario colombiano en noviembre de 2024.
Caracas le puso precio a Monómeros (que puede rondar los US$350 millones, un cálculo basado en sus activos actuales) e incluso llegó a un acuerdo con la empresa Nitrofert Asset Management SAS. para la venta de la petroquímica.
En declaraciones a medios de comunicación, Jorge Pacheco, directivo de Nitrofert, declaró en 2024 que la intención es adquirir algunos activos y no hacer una compra total de la compañía. Entre estos activos destacan propiedades, equipos, patentes y marcas comerciales.
No obstante, la Superintendencia de Sociedades informó este miércoles 12 de marzo que no autorizó la operación.
En contexto: La Supersociedades le pone freno a la venta de Monómeros a Nitrofert
Según el ente de vigilancia, la venta no garantizaba la preservación de Monómeros como unidad productiva ni como fuente de empleo, sino que respondía más bien a un interés por vender activos sin un propósito claro.
Además, el contrato presentado por la empresa venezolana contenía elementos poco precisos, sin una remuneración definida, giros indeterminados hacia su accionista principal (que ni siquiera era parte del contrato) y sin un beneficio real para Monómeros.
La Superintendencia también puso en entredicho la naturaleza del comprador (Nitrofert), señalando que su constitución (en octubre de 2024) levantaba sospechas sobre su solidez. Aunque la empresa afirmaba pertenecer a un grupo empresarial, el ente no encontró evidencia que respaldara dicha afirmación.
Una búsqueda en el portal de Datacrédito para empresas indica que Nitrofert Asset Management es una microempresa que se registró el pasado 17 de octubre de 2024 y que opera desde una oficina ubicada en la Carrera 53 No. 80-198, en Barranquilla.
Además de lo anterior, Nitrofert aparece en los registros de Datacrédito Empresas como una compañía dedicada a “Otras Actividades Auxiliares de las Actividades de Servicios Financieros”.
En una reciente entrevista con La República, Pacheco aseguró que Nitrofert alcanzó ventas de 350.000 toneladas de fertilizantes que sumaron $600.000 millones en 2024.
El sindicato de Monómeros (Sintramonómeros) ha rechazado la venta de activos a Nitrofert y advirtió que el comprador solo está interesado en instalaciones y equipos, algo que reconoció Pacheco ante los medios de comunicación.
Así las cosas, la fallida oferta de Nitrofert dejó de lado la actividad que, probablemente, más valor le aporta a Monómeros y la define: la producción de fertilizantes. Un detalle a tener en cuenta si se piensa en qué tan beneficiosa habría sido realmente esta operación para la petroquímica colombo-venezolana.
El impacto en el agro
El sindicato acusa a Pequiven de mantener un silencio que aumenta la incertidumbre sobre Monómeros. La empresa sigue sin levantar cabeza y su futuro no es claro, ni tampoco lo es para sus cerca de 1.500 trabajadores.
En noviembre pasado, cuando el Gobierno venezolano anunció sus intenciones de vender Monómeros, el Ministerio de Agricultura de Colombia informó que estaría al tanto del desarrollo de ese negocio, para así tomar de manera oportunas las decisiones que sean necesarias para mitigar las posibles afectaciones a la producción agropecuaria nacional.
Podría pensarse que, ante la inestabilidad de Monómeros, la solución sería que los productores colombianos, como los del Atlántico, busquen otros proveedores de fertilizantes, pero el panorama global no ofrece muchas alternativas.
El mercado europeo, que lidera la producción de estos agroinsumos, atraviesa una de sus peores crisis en años, golpeado desde 2021 por el alza en los precios de las materias primas, las tensiones geopolíticas (como la guerra entre Rusia y Ucrania) y las restricciones a las importaciones desde Rusia y Bielorrusia.
Los fertilizantes nitrogenados, como la urea, han registrado un incremento constante en sus costos, lo que ha obligado a muchos productores a reducir su compra y, a su vez, reduciendo la disponibilidad del producto en el mercado.
A esto se suma el impacto de la guerra en Ucrania, que ha interrumpido cadenas de suministro en el mar Negr y encarecido el transporte de fertilizantes.
Lo único cierto es que Monómeros sigue siendo un activo estratégico para Colombia, y su posible venta o liquidación (si el proceso de reorganización no llega a buen término) no solo tendría consecuencias para la empresa, sino para toda la cadena agrícola del país.
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