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Al estadio Luis Conde, en el que juega el equipo de baloncesto de Boca Juniors, le dicen “La Bombonerita”. No le caben más de 2.400 espectadores, pero retumba como si los 54.000 que entran al estadio Alberto J. Armando cupieran en sus tribunas. Entre el barullo, los trapos, las trompetas y los cánticos, el coliseo del cuadro xeneize es uno de los templos del básquet suramericano. Y los bosteros, como en el fútbol, aspiran a la grandeza continental en el deporte de la pelota naranja.
Este año el cuadro argentino vive una de sus mejores temporadas en la historia: actualmente lidera la Liga Nacional, es campeón de la Supercopa y la semana pasada ganó la Copa Super 20, torneo exprés que reunió a los cuatro equipos con mejor rendimiento del baloncesto en Argentina. Como si fuera poco, están clasificados a los cuartos de final de la Basketball Champions League, fase en la que jugarán entre el viernes y sábado contra Real Estelí de Nicaragua, y en la que, además, Paisas de Medellín se medirá con Flamengo de Brasil.
Por estos días, en el estadio enclavado en pleno barrio de la Boca, el nombre de un colombiano es coreado por los aficionados xeneizes. Andrés Ibargüen es uno de los hombres claves en la rotación del entrenador Gonzalo Pérez. Y aunque no ha logrado convencer al director técnico como para ganarse su lugar en el quinteto inicial, su papel como sexto hombre es una de las bazas del cuadro que aspira a ganar las cuatro coronas.
“Esta cancha tiene algo especial. En otros años, cuando jugaba con otros equipos, mi ilusión siempre fue jugar acá. La energía que se siente en la pista es algo especial, y esta es una de las mejores hinchadas que hay en el continente. Y eso también involucra una responsabilidad, de estar a la altura y de responder a la compañía de la gente. Es impresionante lo arropado que uno se siente al jugar con un equipo que es tan querido por miles”, asegura el colombiano, al hablar del significado de jugar para Boca.
Este año la intención de la dirigencia fue estar a la altura de la institución. Ibargüen es parte de una nómina de estrellas bien conocidas en el mundo del básquet suramericano, como José Vildoza, Marcos Delia, Franco Giorgetti y Sebastián Vega. En medio de un róster con tanto nombre, la conformación de la plantilla de ensueño, era natural que Boca Juniors esta temporada era candidato a ganar todo lo que jugara.
“El grupo está en una buena forma, estamos en una buena posición. El gran objetivo que tenemos, y así fue desde que arrancamos el nuevo proceso, es la BCL. El staff está contento y se nota también en la gente. Hay ilusión por el papel que venimos desempeñando y un título suramericano es un anhelo de muchos aficionados. Todo el conjunto está enfocado ahí, y por eso lo que más importa es que el grupo está bien. No importan las individualidades, que uno u otro esté bien. Lo más importante es que como equipo tenemos alternativas y muchos niveles altos. Con la calidad de jugadores que tenemos, cualquiera puede hacer 20 puntos y hacerte ganar un partido”, asegura el jugador.
El buen momento de Andrés Ibargüen en Argentina también se trasladó a la selección de Colombia. De hecho, el samario es uno de los líderes del equipo de Tomás Díaz que recientemente se ganó el cupo a la Americup de Baloncesto que se jugará a mitad de año en Nicaragua. El nuevo cupo fue histórico, pues fue la primera vez que Colombia logró tres clasificaciones seguidas al torneo de selecciones más importante de la FIBA.
Luego de la serie de partidos contra Chile y Argentina, en los que Colombia cumplió la tarea, el basquetbolista le dijo a este diario la meta que tiene el seleccionado nacional para el futuro inmediato: “Logramos el primer objetivo, que era obtener la clasificación. Este grupo se ha caracterizado por hacer cosas muy importantes para el baloncesto del país, pero ahora queremos ir a la Americup a hacer historia. Tenemos mucho que mejorar, y lo vimos en la última ventana de las clasificatorias. Estamos trabajando en eso, y el grupo tiene que cohesionarse con ese objetivo en la cabeza”.
Andrés Ibargüen es parte de ese grupo de basquetbolistas que han revolucionado el baloncesto colombiano. Creció jugando a la pelota naranja, por ejemplo, junto a Yildon Mendoza y Jaime Echenique, el único colombiano que ha jugado en la NBA. “Esta generación creció junta, de la mano. Hemos compartido mucho tiempo, cada uno con su camino y sus propias experiencias. Nuestras historias les están abriendo las puertas a las generaciones que vienen. Con nuestro trabajo, ellos podrán jugar afuera, viajar, estudiar y tratar de llevar el baloncesto colombiano a lo más alto que se pueda”.
Eso, define, es lo más importante de lo que está haciendo en Argentina. Ser un referente, “un ejemplo para los basquetbolistas que vienen”. La ilusión de Boca Juniors alimenta sus sueños. Ser el colombiano que marcó una época en el baloncesto argentino, uno de los más importantes del continente.
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