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Manuel Teodoro: siguiendo la pista a la verdad

‘Séptimo Día’ presentará este domingo una nueva investigación sobre los errores que cometen las entidades del Estado que perjudican a los ciudadanos.

17 de febrero de 2010 – 05:30 p. m.

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Después de recibir el Premio CPB a Mejor trabajo periodístico de televisión por su especial ‘Batallas ganadas, guerra perdida’, sobre la lucha antidrogas que libra el país, ‘Séptimo Día’ continúa su labor de denuncia e información de la verdad con la presentación este domingo de un programa acerca del cambio abrupto que puede tener la vida de una persona por culpa de un error en la casilla de ‘sexo’ en el Registro Civil.

Con este objetivo, a partir de la historia de una mujer se describen las complicaciones que puede tener una persona por la negligencia del Estado y el ente regulador.

El Espectador habló con Manuel Teodoro, director del programa, sobre la realización del documental ganador del CPB y acerca de cómo hacer para continuar con la denuncia de hechos que afectan la sociedad.

¿Por qué está perdida esta guerra?

Desde la perspectiva de consumo, porque es difícil persuadir a un ser humano de no consumir droga. Muchos dirían que la razón fundamental por la cual esta guerra está perdida es que tú no puedes ir en contra de la naturaleza humana. Nuestro cerebro tiene un neurotransmisor, la dopamina, el cual cuando es activado por una sustancia como el alcohol, drogas, o hasta el sexo, invoca que la dopamina circule y cree una sensación de felicidad, tú no puedes ir en contra de eso.

Y en la segunda parte del programa se ve no sólo por qué la batalla está perdida desde la perspectiva traficante, sino las razones fundamentales humanas y económicas que hacen que esto sea muy difícil de ganar. Entonces creo que es un documento muy integral, se atacó desde todas las perspectivas: calle, cerebro, gobierno. Por ejemplo, hay un tipo chino que dice que "simplemente decir y declarar la guerra a una planta en sí, es inverosímil".

¿Qué tan complejo fue hacer este especial?

Visitamos seis países: EE.UU., España, Marruecos, Venezuela, México y Colombia. Entrevistamos a decenas de expertos en el tema: pensadores, analistas, legisladores en los Estados Unidos, policías en Colombia, traficantes, todos los jugadores que son diferentes eslabones en esa larga cadena, entre el consumidor y el cocalero. El tráfico involucra a otros países, como Venezuela, que es el nuevo trampolín de mucha de la droga que llega a Europa.

También hablamos con expertos en temas de corrupción. Por ejemplo, México se ha convertido en un gran aliado de los productores de cocaína colombiana, entonces, ¿qué está pasando en la frontera de EE.UU. y México para que pase la droga? Ahí estuvimos también. En las calles de ciudades como Houston y Miami, al hablar con policías no era difícil determinar que el precio de la cocaína en las calles y la demanda siguen igual, lo cual indica que el abastecimiento continúa.

Y por más plata que manda los EE.UU. a este país hay que reconocer que se han hecho grandes logros, con helicópteros, glifosato, con la destrucción de laboratorios, etc., pero Colombia es un país muy grande donde hay gente muy pobre que siempre va a justificar la siembra de coca como una alternativa. Y es por todas estas razones y otras que esta guerra está perdida.

¿Cuántas personas participaron en la producción del especial?

Fueron tres reporteros, dos productores, ocho periodistas con diferentes camarógrafos y editores. Recorrimos miles de kilómetros.

¿Cómo contactaron a los entrevistados?

Eso se hace en la preproducción. Es como una cadena, buscar organizaciones, líderes cívicos, sociales, locales, periodistas, contactos. Quienes más conocen el terreno son los que viven allí.

¿Fue fácil que los cocaleros accedieran a participar en el programa?

Cuando entendieron la naturaleza del programa, sí. Digamos que no fue difícil, pero tampoco fue fácil. Pero cuando nosotros les decíamos que queríamos mostrar varias facetas, que no queríamos criticar sino entender, por ejemplo, por qué no están sembrando piña en vez de coca.

¿Qué tenía de especial este programa frente a los otros competidores de la categoría?

No vi los otros, supongo que eran muy buenos, pero no puedo hablar de ellos porque no los conozco.

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¿Qué sintió al momento de ganar el CPB?

Uno se siente muy honrado, pero mi felicidad más grande fue ver a los productores, que son muy jóvenes, y al equipo recibir el premio.

¿Qué viene ahora para ‘Séptimo Día’?

Tenemos varios especiales en mente, pero en este momento estamos haciendo la producción de unas notas que van a ser algo parecido a esto, que se llama ‘Colombia impune’, sobre algo que para nosotros es bastante preocupante, y es que recibimos decenas y decenas de denuncias de personas que dicen: "Yo siento una gran frustración porque la persona que mató a mi hermano está en la calle". Entonces todas estas figuras, como vencimiento de términos, que la justicia permite que se utilicen están permitiendo que muchos casos queden impunes.

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Pero nosotros no vamos a contar desde la perspectiva del criminal, sino de la víctima. Hay un grave problema en este país porque hay muchas personas que sienten que el castigo que se le da al perpetrador del crimen contra ellos o su ser querido es directamente improporcional con la severidad del crimen.

¿Cuál es la clave para hacer este tipo de programas en un país como Colombia, donde la libertad de opinión es, en algunas ocasiones, cuestionada?

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No tengo ninguna fórmula mágica, lo que sí te puedo decir es que nosotros luchamos para encontrar la verdad y sentimos fuertemente que el público tiene derecho a saberla. Con persistencia escarbamos y tratamos de encontrar lo que creemos que es la verdad, y cuando sentimos, ojalá en un alto porcentaje, que la verdad está en nuestras manos, creemos que es absolutamente necesario que eso se divulgue, así nos toque pelear por que salga eso.

Aunque debo decir que Caracol está presidido por un hombre que también es periodista, además de ser un alto ejecutivo. En términos generales he sentido un respaldo muy fuerte por parte de él, eso lo tengo que reconocer porque es verdad, y creo que eso nos va a mantener donde actualmente estamos.

 

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