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El fin de semana terminó con el cierre de la isla de Cholón por parte de la Capitanía de Puerto de Cartagena. Esto se debe a que turistas que pasaban en grandes yates violaron todas las normas de bioseguridad. Esta es una situación que se presenta en otros sectores la capital de Bolívar.
“Nos encontramos con embarcaciones amarradas unas a otras en la zona de fondeo, personas sin tapabocas con música a alto volumen, pasando de un lado a otro sin ningún tipo de control”, le dijo a El Espectador el Capitán de Navío Jorge Enrique Uricochea, máxima autoridad marítima del puerto de Cartagena.
Sostiene que no le parece viable abrir Cholón hasta que no este organizado. Espera una reunión con el Distrito y Parques Naturales quien, “finalmente es el que debe liderar este sector, para establecer el aforo, funcionarios e inclusive se podría como se hace en tierra, hacer una reserva para que las embarcaciones puedan llegar allá”.
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Sostiene el oficial naval que, a pesar de las socializaciones de los protocolos de seguridad y el plan piloto que se estableció, algunas embarcaciones no están cumpliendo con la ley, e incluso desde sitios no permitidos llevan turistas a la isla de Tierra Bomba, “que también está totalmente prohibido”.
Las respuestas del gerente de playas de Cartagena
Luego de un recorrido por agua y tierra, Jean Paul López, primer gerente de playas del Distrito de Cartagena, en entrevista con El Espectador manifiesta que está intranquilo, no solamente por lo que pasó en Cholón. “Hace ocho días también hubo unas violaciones por parte de nativos y de algunos privados que no están dentro de los 21 pilotos autorizados de la zona insular, prestando un turismo de forma ilegal”.
La responsabilidad de López abarca 236 kilómetros cuadrados de playas insulares y terrestres del Distrito. “Estamos muy preocupados porque el pie de fuerza que tenemos – tanto en la parte terrestre, policía, capitanía de puerto y el control marítimo del componente de Guardacostas – es insuficiente para tanta ilegalidad que está saliendo hacia la zona insular, todo es muy preocupante”. También cuenta que se adelantará una reunión con el Alcalde del Distrito William Dau y otras instituciones para proponer los diferentes correctivos y prender las alarmas a nivel nacional.
Los turistas que lleguen a Cartagena encontrarán por primera vez una serie de protocolos para poder ir a la playa las cuales se reabrieron el pasado 1 de octubre. Cada persona solo podrá estar cuatro horas disfrutando con un grupo máximo de seis acompañantes previo cumplimiento de requisitos en un sector organizado con todas las normas de seguridad. Este proceso ya se inició en el sector de Playa Azul con 94 módulos de atención a los 564 bañistas por jornada y se extenderá a las playas de Bocagrande y Castillogrande entre otros sectores.
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Estos esfuerzos se ven opacados, según el funcionario, por la falta de conciencia y cuidado personal que se debe tener frente a la actual situación del COVID-19. Sectores como la Boquilla, al norte de la ciudad, son ejemplo de la falta de disciplina. “En este momento esta fuera de control, es tierra de nadie, nos hemos reunido con el Consejo Comunitario, pero no sirve”, sostiene el gerente de playas.
¿Y Playa Blanca?
Tanto para el Capitán de Puerto como para el funcionario del Distrito es muy difícil que se abra el sector playa blanca, en Barú, reconocido por su belleza natural.
Organización, títulos, desarrollo turístico, ocupaciones indebidas denunciadas, procesos de restitución, son algunos de los problemas, pero el más importante en la pandemia es que no cumple con la resolución 1538 del Ministerio de Salud que reglamentó el sistema de apertura de playas.
Se espera la llegada de nuevos turistas en una semana que inicia con playas cerradas, llamados al cuidado, 56 nuevos contagios, un fallecido. Una ciudad de murallas y virus donde si se habla del mar, se debe tener tapabocas.