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«En Siria, la gente empieza a beber agua de lluvia»

El bloqueo de Homs a la ayuda de emergencia desangra a la población civil.

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La crisis humanitaria en la provincia siria de Homs, una de las más golpeadas en las últimas semanas por el fuego de artillería, se agrava cuanto más fuerte es el cerrojo que el régimen de Bachar el Asad impone a las organizaciones de ayuda. «Llevamos 25 días de asedio y la situación es muy pobre», relató el martes por teléfono Sami Ibrahim, portavoz de la Red Siria de Derechos Humanos (SNHR). «No hay agua, la gente ha empezado incluso a beber la que acumula de la lluvia», denunció emocionado.

La emergencia no ha frenado en modo alguno el asalto diario de los tanques y morteros que golpean la ciudad
. Los Comités Locales Sirios, grupos que coordinan la resistencia desde el terreno, cifraron en al menos 50 los caídos en Homs solo durante la jornada del martes. Víctimas que habrá que sumar al nuevo balance difundido por Naciones Unidas: más de 7.500 muertos en todo el país desde el inicio del alzamiento en marzo de 2011. «Hay informes creíbles de que el número de fallecidos supera a diario el centenar, mujeres y niños incluidos», afirmó el subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Lynn Pascoe.

Según la fotografía que hace desde Homs Sami Ibrahim, el asedio de las fuerzas de El Asad no permite a los ciudadanos moverse por la ciudad «de edificio en edificio» porque son objetivo del lanzamiento de misiles. «No podemos llegar a los hospitales ni coger nuestros vehículos. Solo intentar acercarse a Bab Amro [barrio objetivo de las fuerzas de seguridad] es jugarse la vida».

La ofensiva del Ejército ha colapsado los hospitales de Homs, ha dejado a la provincia sin suministro eléctrico y sin la provisión de alimentos. «Hay casas pequeñas que levantan clínicas improvisadas en su interior, pero falta electricidad, antibióticos, también material, guantes e instrumental», explicó Ibrahim. «Ni siquiera hay comida fresca, ni leche ni fruta», prosiguió el activista de la SNHR, quien aclaró no obstante que, aunque hubiese, ahora no pueden salir de casa. «Necesitamos que actúen», señaló Ibrahim, «hay que establecer un pasillo de seguridad para que llegue la ayuda».

Esto es lo que precisamente pidió la comisionada de Derechos Humanos de la ONU, la sudafricana Navi Pillay, para poner coto al sufrimiento de la población civil ante los «incontables ataques» del régimen sirio. Pillay, quien elevó el tono para pedir desde Ginebra el alto el fuego, alertó además de que el bloqueo de Homs por las fuerzas de seguridad sirias ha impedido a los heridos llegar a los hospitales. Como respuesta a las trabas impuestas por el Ejército a la atención de los heridos, la UE ha congelado los activos financieros del ministro de Sanidad, Wael Nader al Halqi, junto a otros altos cargos.

Pese al cerrojo de las fuerzas sirias, el Comité Internacional de la Cruz Roja accedió por segunda vez en los últimos cuatro días a Homs -no al castigado barrio de Bab Amro– e Idlib y logró distribuir alimentos y material médico. No obstante, y según manifestó un portavoz de la organización, Hicham Hassan, la provisión de emergencia requiere de mejores «condiciones de seguridad». «Es esencial implementar nuestra iniciativa de un alto el fuego humanitario», pidió Hassan. La Cruz Roja ha propuesto un alto el fuego diario de dos horas para entrar en la ciudad.

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