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En tres instancias, la justicia ecuatoriana determinó que el artículo en mención es injurioso, en aplicación de la responsabilidad ulterior de los periodistas. Antes de que se dictara sentencia en el caso, el medio y el periodista pudieron haber rectificado la información para obtener un desistimiento de la demanda, pero se negaron a hacerlo.
El jefe de opinión Emilio Palacio, con el apoyo de El Universo, escribió que el presidente Correa ordenó que dispararan contra un hospital lleno de civiles y, por lo tanto, cometió un crimen de lesa humanidad. El 30 de septiembre de 2010 el presidente estuvo secuestrado en ese hospital y fue rescatado por fuerzas de élite. Los únicos heridos y muertos fueron soldados y civiles que rechazaban ese intento de golpe.
Lo que emitieron Emilio Palacio y El Universo no fue una opinión sino una grave acusación: que el presidente Correa es un criminal de lesa humanidad. Habiéndose rehusado reiteradamente a una rectificación, ésta debió pasar al sistema de justicia para que se comprobara su veracidad, en cuyo caso el presidente Correa debía ser enjuiciado. O su falsedad, en cuyo caso Palacio y El Universo debían ser sancionados, de acuerdo con la ley.
Me despido con las inquietudes que despejaré con la lectura de la publicación de “NO a las mentiras” en el contexto de cada diario: ¿se asumirá como un caso de defensa genuina aunque equivocada de la libertad de expresión, con equilibrio y sin parcializaciones? ¿Esta publicación conllevará el apoyo a la aseveración calumniosa de que el presidente Correa es un criminal de lesa humanidad? ¿Será una defensa de un poder mediático, ilegítimo, prepotente e irrespetuoso de los derechos humanos, entre ellos los derechos a la honra y a la libertad de expresión de los otros? ¿Se silenciará nuevamente la voz del gobierno de Ecuador?
*Embajador de Ecuador en Bogotá.