Sobre política fea y bellas letras

Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa departen en París en noviembre de 1963.
“Todo indica que es posible tener ideas políticas desastrosas y escribir obras maestras”: Julio César Londoño
Foto: Archivo particular

Georgie, pregunta con timidez María Esther Vásquez, ¿por qué le recibiste esa condecoración a Pinochet? No era una condecoración, contesta Borges, la Universidad Santiago de Chile me hizo doctor honoris causa y el presidente me invitó a comer… no me podía rehusar… obré mal, sabía que me estaba jugando el Premio Nobel, pero pensé: qué absurdo juzgar a un escritor por sus ideas políticas. (Borges, sus días y su tiempo, M. E. Vásquez).

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