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La pandemia alentó a la justicia

Juan Carlos Gómez
14 de febrero de 2021 – 09:00 p. m.

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Hace casi un año, cuando el mundo se detuvo súbitamente y los despachos judiciales tuvieron que cerrar sus puertas, para los usuarios de la justicia esto no fue tan extraño. Al fin y al cabo, cada tanto había un paro judicial y, lamentablemente, se aceptaba como casi normal que no hubiera servicio durante semanas o meses.

Tal vez por esa razón pasó demasiado tiempo antes de que se tomaran medidas de emergencia para poner a andar de nuevo el aparato judicial mediante el Decreto Legislativo 806. Esta norma es, sin duda, audaz y, en general, está muy bien diseñada. Su columna vertebral es la implementación del uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones en las actuaciones judiciales. Gracias a ello, muchos procesos no solo pudieron seguir se curso, sino que se aceleraron significativamente.

Bajo el postulado de la buena fe, las normas de excepción suprimieron trámites innecesarios que se exigían desde hace dos siglos. También se impusieron formalidades de lealtad procesal que agilizan los procesos.

No es fácil la implementación de la justicia digital. La mayoría de los despachos judiciales no tiene programas ni equipos confiables de informática ni conexiones estables y robustas, pero la necesidad ha hecho que la situación mejore poco a poco.

Naturalmente, administrar justicia en pantalla y a distancia no es la panacea. Cuanto antes tienen que volver las audiencias presenciales de testimonios, alegatos y sentencias. La estampa y la viva voz de los actores del proceso en la sala de audiencias les permite a los jueces percepciones que la tecnología nunca ofrecerá.

No obstante, hay que agradecer a los funcionarios judiciales, jueces, magistrados y litigantes, que hoy día son mucho más digitales que hace un año. Esas habilidades, como montar en bicicleta, nunca se olvidan y con la práctica cotidiana se multiplica la destreza. El Decreto 806 estará vigente hasta junio de 2022. Entre tanto habrá que ir ajustándolo y hacerlo permanente.

En muchos aspectos, la tragedia de la pandemia trajo beneficios para la justicia en Colombia. Se implementaron medidas de sentido común que no se tomaron antes, esperando la gran reforma a la justicia que, tal vez, nunca llegará.

@jcgomez_j

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