
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Más de 2.200 kilómetros invisibles separan a Colombia de Venezuela. Esta frontera –siendo la más extensa que comparte el país– recoge a cuatro de las cinco regiones (Caribe, Andina, Orinoquía y Amazónica) y compromete a siete departamentos: La Guajira, Cesar, Norte de Santander, Boyacá, Arauca, Vichada y Guainía. Según el censo que realizó el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos en Colombia (RAMV), en julio de 2018, el 53 % de venezolanos en el territorio nacional están fuera de las zonas limítrofes, contra el 43 % que, una vez que entraron, se asentaron allí, siendo Norte de Santander el que concentra más inmigrantes.
Estos territorios, como lugar de entrada y de paso, son de los más afectados por las medidas solidarias de “brazos abiertos” planteadas por el presidente Iván Duque. Sin embargo, entre los representantes de los departamentos fronterizos, existen más problemas que se dispararon una vez comenzó este fenómeno migratorio, contando entre ellos, las condiciones de orden público, el incremento de enfermedades venéreas o la falta de recursos para atender todas las necesidades. Los congresistas consultados por El Espectador concordaron en que no es conveniente una intervención militar para sacar a Maduro del poder. Y casi al unísono reclamaron por la omisión del primer mandatario en los asuntos internos de Colombia.
