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Dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. A veces solo hace falta un rumor. Y eso parece suceder con los proyectos de adecuación de senderos en tres de nuestros humedales y en los cerros orientales de Bogotá.
Se ha dicho de todo. Que vamos a pavimentar los humedales. Que estamos matando las especies de flora y fauna. Que no hemos socializado con la comunidad los proyectos. Que destruiremos los cerros orientales. Y lo mas reciente, que un juez ordenó parar las adecuaciones. Sin embargo, nosotros hemos continuado. Es mucho lo que hay que desmentir, de ahí que solo algunas precisiones a los bogotanos para su tranquilidad.
Cuando llegamos a esta Alcaldía encontramos los humedales convertidos en basureros, todos los días sacábamos colchones, televisores, sofás. Muchos de ellos estaban perdiendo su función hidráulica. Nos propusimos entonces implementar una estrategia integral para recuperarlos, proteger su función de drenaje, y por supuesto, acercarlos a la ciudadanía para su disfrute. Entre 2016 y 2019 retiramos más de 25 mil toneladas de basura y escombros, 42 mil toneladas de buchón y casi 2.000 llantas.
Así que la idea de cerrar e impedir que los bogotanos pudieran disfrutarlos no fue una garantía de conservación, al contrario, los convirtió en lugares hostiles y sucios. La visión del Alcalde Enrique Peñalosa es permitir que los ciudadanos puedan caminarlos y posibilitar el sentido de pertenencia, el cariño y la protección hacia estos lugares, contribuyendo además a la disminución de factores de inseguridad y tensión existentes.
Dentro de esta estrategia nos propusimos además hacer una serie de senderos para que rodearan los humedales de Juan Amarillo, Jaboque y Córdoba esto con la idea acercar a los ciudadanos a la naturaleza, creando espacios de esparcimiento, recreación pasiva y educación ambiental, como privilegio para todos los bogotanos y no para unos pocos. Un modelo de ciudad donde se logre un equilibrio entre lo natural y lo urbano, pero además donde los senderos actúen como contención de la expansión urbana y de las ocupaciones ilegales que han ido a lo largo de los años reduciéndolos lentamente.
Algunos han pretendido decir que esos senderos no son permitidos por la ley. Hay que recordarles que es el POT el que especifica el uso del suelo dentro de los humedales y en él expresamente se contempla las actividades de recreación pasiva dentro de los mismos. También se esboza el tema de la inseguridad cuando lo que pareciera existir es una pretensión clasista por evitar que ciudadanos de todos los estratos se reúnan en un solo lugar.
Somos consientes que ejecutar estos proyectos en año electoral implica un desafío adicional pero lo asumimos con la certeza que le cambiaremos la cara a la ciudad, dejándole 157 kms de senderos y sembrando más de 83.000 árboles en dichos corredores.
* Gerente Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá