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El exalcalde de Bogotá, Samuel Moreno, omitió su deber de garantizar el cumplimiento de las obras de la Fase III de Transmilenio (TM). Así lo confirmó el Consejo de Estado, que en un fallo confirmó la responsabilidad disciplinaria del exmandatario, y demostró que él conocía sobre los múltiples atrasos e irregularidades en la construcción de las obras, y a pesar de ello nunca utilizó los mecanismos necesarios para impedir que las troncales de TM de la Calle 26 y la Carrera Décima terminaran paralizadas.
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El tribunal falló una demanda de nulidad y restablecimiento del derecho, presentada por el exalcalde Moreno Rojas, en la que pretendía que se declarara la nulidad de dos decisiones disciplinarias proferidas por la Procuraduría en 2012, con las que fue suspendido del ejercicio del cargo de alcalde por un año.
De acuerdo con el fallo del Consejo de Estado, la Procuraduría acertó al concluir que el exalcalde omitió su deber como mandatario de la capital de asegurar que se cumpliera la totalidad de las obras de la Fase III de TM, a pesar de que este era quizá el proyecto de movilidad más importante para el Distrito en 2008. Según el organismo, con sus acciones violó los preceptos del Estatuto Orgánico de Bogotá y el principio de eficacia de la función administrativa contemplado en la Constitución.
El fallo indica que la fase III de TM era ejecutada por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU); sin embargo, aclara que esto esto no eximía al exalcalde de ejercer el control sobre el cumplimiento de las obras.
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La decisión se convierte en un nuevo revés de Moreno por intentar limpiar su imagen tras las irregularidades que cometió al frente de la ciudad. En febrero de este año fue condenado a 39 años y 8 meses de prisión por el escándalo conocido como “Carrusel de la contratación”, determinación que se conoció cuando el exmandatario se encontraba pagando 24 años de cárcel por el papel que habría jugado en los procesos de adjudicación de los contratos para la Fase III de TM y otros siete proyectos de infraestructura.
Según el juez que lo condenó, Moreno se aprovechó de su cargo como alcalde para crear una red criminal con la que se pudieron adjudicar a dedo varios contratos a empresarios que apoyaron su candidatura en 2009.